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LA VIRGEN de BANNEUX Ocho
apariciones a la niña Mariette Beco 15 de enero - 2 de marzo de 1933, Bélgica.
"Soy la Virgen de los Pobres... ...Crean en Mi, Yo Creeré en Ustedes"
Aprobada por la
Santa Sede el 22 de agosto de 1949
MENSAJE DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II CON OCASIÓN DEL QUINCUAGÉSIMO ANIVERSARIO DE LAS APARICIONES DE NUESTRA
SEÑORA DE LOS POBRES EN BANNEUX (BÉLGICA)
A
monseñor ALBERT HOUSSIAU Obispo de Lieja
1. Hace cincuenta años, el 22 de agosto de 1949,
monseñor Louis-Joseph Kerkhofs, su predecesor en la sede de Lieja, reconocía definitivamente la realidad de las apariciones
de la Virgen de los Pobres en Banneux. Al recordar con emoción la eucaristía que yo mismo tuve la alegría de celebrar durante
mi viaje apostólico a Bélgica, en el mes de mayo de 1985, en ese santuario cuya irradiación espiritual es tan importante,
me uno de buen grado mediante la oración a los peregrinos que van a buscar el consuelo y la fuerza a los pies de Nuestra Señora
de Banneux, invocada con el título de Nuestra Señora de los Pobres, salud de los enfermos. Con toda la Iglesia, doy
gracias al Señor por la misión insigne que cumplió la Madre del Salvador y por el ejemplo de fe que representa para el conjunto
del pueblo cristiano, llamado como ella a seguir a Cristo repitiendo cada día su «sí», su fiat. 2. Algunos años antes de la segunda guerra mundial, en 1933, María aparecía en Banneux como mensajera
de la paz. Exhortaba en cierto modo a los protagonistas de la sociedad a convertirse en artífices de paz y en educadores de
los pueblos, invitando a todo hombre a asistir a sus hermanos, a los más humildes, a los más despreciados y a los que sufren,
porque son los predilectos de Dios. También hoy tenemos que rezar para que «María, mediadora de gracia, siempre atenta
y solícita para con todos sus hijos, alcance para la humanidad entera el don precioso de la concordia y de la paz» (Mensaje
con ocasión del 50° aniversario del final en Europa de la segunda guerra mundial, 8 de mayo de 1995, n. 16: L'Osservatore
Romano, edición en lengua española, 19 de mayo de 1995, p. 7). 3. Al contemplar a la Virgen María, los fieles descubren las maravillas que Dios hizo por su humilde esclava, y ven
en ella, Madre de la Iglesia y Reina del Cielo, la prefiguración de lo que la humanidad está llamada a ser, mediante la gracia
de la salvación que hemos recibido por la muerte y resurrección del Salvador. Los fieles que siguen el ejemplo de María emprenden un camino seguro de oración y vida cristiana; con
ella, descubren las misericordias del Padre, que vela por todos los hombres, especialmente por los pobres, los humildes y
los que sufren. Por eso, podemos entonar incansablemente con María su cántico de acción de gracias: «Porque ha mirado la humillación
de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones» (Lc 1, 48). 4. Todo itinerario de peregrinación es un tiempo fuerte en la vida espiritual del cristiano, que descubre
así la fuerza de la oración, que unifica el ser y es la fuente del testimonio que cada uno está llamado a dar, y de su misión.
Con María, llegamos a ser hijos humildes en las manos del Señor, pidiendo perdón por nuestras faltas, y reencontrando de este
modo la alegría de los hijos de Dios, que saben que son amados infinitamente y que, por tanto, tienen un deseo profundo de
convertirse. Quienesquiera que seáis, como decía san Bernardo,
«cuando os asalten los vientos de la tentación, cuando veáis aparecer los escollos de la desgracia, mirad la estrella, invocad
a María». «Si, turbados por el peso de vuestro pecado y avergonzados por las manchas de vuestra conciencia, comenzáis a sentiros
devorados por la tristeza y la tentación de la desesperación, pensad en María. En el peligro, la angustia y la duda, pensad
en María, invocad a María. Que su nombre no desaparezca jamás de vuestros labios ni de vuestro corazón. Y, para obtener su
intercesión, no dejéis de imitar su ejemplo». Estad seguros de que «siguiéndola, no os perderéis, y que invocándola, no conoceréis
la desesperación» (Segunda homilía sobre las palabras del Evangelio: «El ángel Gabriel fue enviado»). Al volver después
a su vida diaria, los fieles reciben la gracia de una confianza renovada. Están más atentos a la palabra de Dios y a la responsabilidad
que les confía su bautismo. También reconocen mejor los signos de Dios en su camino. 5. Las apariciones de Banneux invitan a los cristianos a interrogarse sobre el misterio del sufrimiento,
que encuentra su sentido en el misterio de la cruz del Señor. Ante el sufrimiento, que no puede explicarse humanamente, el
creyente se dirige espontáneamente a Dios, el único que puede ayudarle a soportarlo y vivirlo, y que alimenta la esperanza
de la salvación y de la felicidad eterna. De manera muy especial, con ternura y amor, Dios está presente en toda persona aquejada
por la enfermedad, puesto que se deja conmover por lo que vive su pueblo, al que ama, y quiere darle alivio y consuelo. «Dijo
el Señor: Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo, (...) y he escuchado su clamor; (...) pues ya conozco sus sufrimientos.
He bajado para librarle (...) y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa» (Ex 3, 7-8). Como afirmaba
en la encíclica Salvifici doloris, toda persona que ofrece su sufrimiento, contribuye misteriosamente a elevar el mundo
a Dios, y se une de manera especial a la obra de nuestra redención (cf. n. 19). Por tanto, se une particularmente a Cristo
Salvador.
Fuente: vatican.va
Aparicion de La Virgen de Fatima a los pastorcitos: Jacinta, Francisco y Lucia.
JUAN PABLO II AUDIENCIA
Miércoles 17 de mayo
2000
Amadísimos hermanos y hermanas:
1. Deseo
reflexionar hoy con vosotros sobre la peregrinación a Fátima, que el Señor me permitió realizar el viernes y el sábado de
la semana pasada. Siguen vivas en mí las emociones que experimenté. Tengo ante mis ojos la inmensa muchedumbre que se reunió
en la explanada frente al santuario, el viernes por la tarde, a mi llegada, y especialmente el sábado por la mañana para la
beatificación de los pastorcitos Francisco y Jacinta. Una multitud llena de alegría y, al mismo tiempo, capaz de crear momentos
de absoluto silencio y de intenso recogimiento. Mi corazón rebosa de gratitud: por tercera vez, en la fiesta del 13
de mayo, fecha de la primera aparición de la Virgen en Cova de Iría, la Providencia me ha concedido ir en peregrinación a
los pies de la Virgen, donde ella se manifestó a los tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, de mayo a octubre
de 1917. Lucía vive aún, y una vez más he tenido la alegría de encontrarme con ella. Expreso mi sincera gratitud al obispo
de Fátima y a todo el Episcopado de Portugal por la preparación de esta visita y por la cordial acogida. Asimismo, renuevo
mi saludo y mi agradecimiento al señor presidente, al primer ministro y a las demás autoridades portuguesas por las atenciones
que me dispensaron, así como por el empeño que pusieron para el éxito de esta peregrinación apostólica. 2. Como
sucedió en Lourdes, también en Fátima la Virgen eligió a unos niños, Francisco, Jacinta y Lucía, como destinatarios de su
mensaje. Ellos lo acogieron tan fielmente que no sólo merecieron ser reconocidos como testigos creíbles de las apariciones,
sino también se convirtieron ellos mismos en ejemplo de vida evangélica. Lucía, la prima, algo mayor, y que vive aún, ha dado
retratos significativos de los dos nuevos beatos. Francisco era un niño bueno, reflexivo, de espíritu contemplativo. Jacinta
era viva, bastante susceptible, pero muy dulce y amable. Sus padres los habían educado en la oración, y el Señor mismo los
atrajo más íntimamente hacia sí mediante la aparición de un ángel que, con un cáliz y una Hostia en las manos, les enseñó
a unirse al sacrificio eucarístico para reparación de los pecados. Esta experiencia los preparó para los sucesivos encuentros
con la Virgen, la cual los invitó a orar asiduamente y a ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores. Con los dos
pastorcitos de Fátima la Iglesia ha proclamado beatos a dos niños, porque, a pesar de que no fueron mártires, dieron
muestras de vivir las virtudes cristianas en grado heroico, no obstante su tierna edad. Heroísmo de niños, pero
verdadero heroísmo. Su santidad no depende de las apariciones, sino de la fidelidad y del esmero con que correspondieron
al don singular que recibieron del Señor y de María santísima. Después del encuentro con el ángel y con la hermosa Señora,
rezaban el rosario varias veces al día, ofrecían frecuentes penitencias por el fin de la guerra y por las almas más necesitadas
de la misericordia divina, y sentían el intenso deseo de "consolar" al Corazón de Jesús y al de María. Además, los pastorcitos
tuvieron que sufrir las fuertes presiones de los que los impulsaban, con la fuerza y con terribles amenazas, a negarlo todo
y a revelar los secretos recibidos. Pero ellos se animaban mutuamente, confiando en el Señor y en la ayuda de "aquella Señora",
de la que Francisco decía: "Es nuestra amiga". Por su fidelidad a Dios, constituyen un luminoso ejemplo, para niños
y adultos, de cómo conformarse de modo sencillo y generoso a la acción transformadora de la gracia divina.
Fuente: vatican.va
Videntes de Fátima (El tercer vidente es Lucia,
en la actualidad religiosa carmelita en el monasterio de Coimbra)
PONTIFICIUM OPUS A SANCTA INFANTIA
Figuras Misioneras HABRA SANTOS ENTRE LOS NIÑOS
S.S. Juan Pablo II beatificó en Mayo 2000, en Fátima a 2 niños, Jacinta y Francisco, depositarios del Mensaje de la
Virgen. Algunos meses después canonizaba a 120 mártires en China, entre los cuales una niña de 14 años. “No debéis creer que la menor edad sea un
obstáculo al camino hacia la perfección incluso consumada, es decir la santidad”, habia dicho el Papa Pío XII, y años antes su predecesor
San Pío X, había exclamado: “Habrá santos entre los niños”. Quién mejor que el Santo Padre para contarnos este camino de unión con Dios:
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“Pero no conviene olvidar jamás que la fidelidad del evangelizador a su Señor está en la base de la actividad
misionera. Cuanto más santa sea su vida, tanto más eficaz será su misión. La llamada a la misión es una llamada incesante
a la santidad.”
(S.S. Juan Pablo II con ocasión del
X aniversario de la Encíclica Redemptoris Missio , 20 de enero de 2001).
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“’Yo te bendigo, Padre, porque has ocultado estas
cosas a los sabios e inteligentes, y se las has revelado a los pequeños’.
Yo te bendigo, Padre, por todos tus pequeños, comenzando
por la Virgen María, tu humilde sierva, hasta los pastorcitos Francisco y Jacinta.
Que el mensaje de su vida permanezca siempre vivo para iluminar el
camino de la humanidad” (S.S. Juan Pablo II)
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"Como sucedió en Lourdes, también en Fátima la Virgen eligió a unos niños, Francisco, Jacinta y Lucía, como destinatarios
de su mensaje. Ellos lo acogieron tan fielmente que no sólo merecieron ser reconocidos como testigos creíbles de las apariciones,
sino también se convirtieron ellos mismos en ejemplo de vida evangélica. Lucía, la prima, algo mayor, y que vive aún, ha dado retratos significativos de los dos nuevos beatos. Francisco era
un niño bueno, reflexivo, de espíritu contemplativo. Jacinta era viva, bastante susceptible, pero muy dulce y amable. Sus
padres los habían educado en la oración, y el Señor mismo los atrajo más íntimamente hacia sí mediante la aparición de un
ángel que, con un cáliz y una Hostia en las manos, les enseñó a unirse al sacrificio eucarístico para reparación de los pecados.Esta experiencia los preparó para los sucesivos encuentros con la Virgen,
la cual los invitó a orar asiduamente y a ofrecer sacrificios por la conversión de los pecadores. Con los dos pastorcitos
de Fátima la Iglesia ha proclamado beatos a dos niños, porque, a pesar de que no fueron mártires, dieron muestras de vivir
en grado heroico, no obstante su tierna edad. Heroísmo de niños, pero verdadero heroísmo.Su santidad no depende de las apariciones, sino de la fidelidad y del esmero con que correspondieron al don
singular que recibieron del Señor y de María santísima. Después del encuentro con el ángel y con la hermosa Señora, rezaban
el rosario varias veces al día, ofrecían frecuentes penitencias por el fin de la guerra y por las almas más necesitadas de
la misericordia divina, y sentían el intenso deseo de "consolar" al Corazón de Jesús y al de María. Además, los pastorcitos
tuvieron que sufrir las fuertes presiones de los que los impulsaban, con la fuerza y con terribles amenazas, a negarlo todo
y a revelar los secretos recibidos. Pero ellos se animaban mutuamente, confiando en el Señor y en la ayuda de "aquella Señora",
de la que Francisco decía: "Es nuestra amiga". Por su fidelidad a Dios, constituyen un luminoso ejemplo, para niños y adultos,
de cómo conformarse de modo sencillo y generoso a la acción transformadora de la gracia divina." (S.S.
Juan Pablo II, Audiencia General del miércoles 17 de mayo de 2000). Queridos niños y niñas, veo que muchos de vosotros estáis vestidos como Francisco y Jacinta. ¡Estáis
muy bien! Pero luego, o mañana, dejaréis esos vestidos y… los pastorcitos desparecerán. ¿No os parece que no deberían
desaparecer? La Virgen tiene mucha necesidad de todos vosotros para consolar a Jesús, triste por los pecados que se cometen;
tiene necesidad de vuestras oraciones y sacrificios por los pecadores. Pedid a vuestros padres y educadores que os inscriban
a la "escuela" de Nuestra Señora, para que os enseñe a ser como los pastorcitos, que procuraban hacer todo lo que ella les
pedía. Os digo que "se avanza más en poco tiempo de sumisión y dependencia de María, que en años enteros de iniciativas personales,
apoyándose sólo en sí mismos" (san Luis María Grignion de Montfort). Fue así como los pastorcitos rápidamente alcanzaron la
santidad. Una mujer que acogió a Jacinta en Lisboa, al oír algunos consejos muy buenos y acertados que daba la pequeña, le
preguntó quién se los había enseñado: "Fue Nuestra Señora" le respondió. Jacinta y Francisco, entregándose con total generosidad
a la dirección de tan buena Maestra, alcanzaron en poco tiempo las cumbres de la perfección" (S.S. Juan Pablo
II, Beatificación de Francisco y Jacinta Marto, Fátima, 13 /05/ 2000)
Fuente: vatican.va
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ANA WANG Ana
Wang nació en China en 1886 en una familia cristiana. Huérfana de madre a los 5 años. A los 11 años la quisieron obligar a
casarse , pero ella se opuso con energía. El 21 de julio de 1900 una banda armada entró en el pueblo y secuestró un grupo
de cristianos, amenazándolos con la muerte si no renunciaban a su condición de cristianos. Su madrasta quería obligarla a
renunciar a su fe para salvar la vida, pero Ana se negó a hacerlo con coraje. Con algunas compañeras pasaron toda la noche
en oración. Al día siguiente fué decapitada.
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“La Iglesia
hoy da gracias a su Señor, que la bendice y la inunda de luz con el resplandor de la santidad de estos hijos e hijas de China.
El Año santo es el momento más oportuno para hacer que resplandezca su heroico testimonio. La jovencita Ana Wang, de 14 años,
resiste a las amenazas de su verdugo, que la invita a apostatar, y, disponiéndose a la decapitación, con el rostro radiante,
declara: “la puerta del cielo está abierta a todos”, y susurra tres veces ‘Jesús’”.
(Homilía de S.S. Juan Pablo II, Canonización de 120 mártires en China, 1 de octubre, 2000) |
SS Juan Pablo II Ora frente a la estatua de La Virgen de Fatima en La Plaza de San
Pedro
CONGREGACIÓN PARA
LA DOCTRINA DE LA FE EL MENSAJE DE FÁTIMA
PRESENTACIÓN
En el tránsito del segundo al tercer milenio, Juan Pablo
II ha decidido hacer público el texto de la tercera parte del « secreto de Fátima ». Tras los dramáticos y crueles acontecimientos del siglo XX, uno de los más cruciales en la historia del hombre, culminado
con el cruento atentado al « dulce Cristo en la Tierra », se abre así un velo sobre una realidad, que hace historia y la interpreta
en profundidad, según una dimensión espiritual a la que la mentalidad actual, frecuentemente impregnada de racionalismo, es
refractaria. Apariciones y signos sobrenaturales salpican la historia,
entran en el vivo de los acontecimientos humanos y acompañan el camino del mundo, sorprendiendo a creyentes y no creyentes.
Estas manifestaciones, que no pueden contradecir el contenido de la fe, deben confluir hacia el objeto central del anuncio
de Cristo: el amor del Padre que suscita en los hombres la conversión y da la gracia para abandonarse a Él con devoción filial.
Éste es también el mensaje de Fátima que, con un angustioso llamamiento a la conversión y a la penitencia, impulsa en realidad
hacia el corazón del Evangelio. Fátima es sin duda la más profética de
las apariciones modernas. La primera y la segunda parte del « secreto » —que se publican por este orden por integridad
de la documentación— se refieren sobre todo a la aterradora visión del infierno, la devoción al Corazón Inmaculado de
María, la segunda guerra mundial y la previsión de los daños ingentes que Rusia, en su defección de la fe cristiana y en la
adhesión al totalitarismo comunista, provocaría a la humanidad. Nadie
en 1917 podía haber imaginado todo esto: los tres pastorinhos de Fátima ven, escuchan, memorizan, y Lucía, la testigo
que ha sobrevivido, lo pone por escrito en el momento en que recibe la orden del Obispo de Leiria y el permiso de Nuestra
Señora. Por lo que se refiere la descripción de las dos primeras partes
del « secreto », por lo demás ya publicado y por tanto conocido, se ha elegido el texto escrito por Sor Lucía en la tercera
memoria del 31 de agosto de 1941; después añade alguna anotación en la cuarta memoria del 8 de diciembre de 1941. La tercera parte del « secreto » fue escrita « por orden de Su Excelencia el Obispo
de Leiria y de la Santísima Madre.... » el 3 de enero de 1944. Existe
un único manuscrito, que se aquí se reproduce en facsímile. El sobre lacrado estuvo guardado primero por el Obispo de Leiria.
Para tutelar mejor el « secreto », el 4 de abril de 1957 el sobre fue entregado al Archivo Secreto del Santo Oficio. Sor Lucía
fue informada de ello por el Obispo de Leiria. Según los apuntes
del Archivo, el 17 de agosto de 1959, el Comisario del Santo Oficio, Padre Pierre Paul Philippe, O.P., de acuerdo con el Emmo.
Card. Alfredo Ottaviani, llevó el sobre que contenía la tercera parte del « secreto de Fátima » a Juan XXIII. Su Santidad,
« después de algunos titubeos », dijo: « Esperemos. Rezaré. Le haré saber lo que decida ».1 En realidad, el Papa Juan XXIII decidió devolver el sobre lacrado al Santo Oficio y
no revelar la tercera parte del « secreto ». Pablo VI leyó el contenido
con el Sustituto, S. E. Mons. Angelo Dell'Acqua, el 27 de marzo de 1965 y devolvió el sobre al Archivo del Santo Oficio, con
la decisión de no publicar el texto. Juan Pablo II, por su parte,
pidió el sobre con la tercera parte del « secreto » después del atentado del 13 de mayo de 1981.S. E. Card.Franjo Seper, Prefecto
de la Congregación, entregó el 18 de julio de 1981 a S. E. Mons. Martínez Somalo, Sustituto de la Secretaría de Estado, dos
sobres: uno blanco, con el texto original de Sor Lucía en portugués, y otro de color naranja con la traducción del « secreto
» en italiano. El 11 de agosto siguiente, Mons. Martínez devolvió los dos sobres al Archivo del Santo Oficio.2
Fuente: vatican.va
Basilica de Santa Maria la Mayor
Como es sabido, el Papa Juan Pablo
II pensó inmediatamente en la consagración del mundo al Corazón Inmaculado de María y compuso él mismo una oración para lo
que definió « Acto de consagración », que se celebraría en la Basílica de Santa María la Mayor el 7 de junio de 1981, solemnidad
de Pentecostés, día elegido para recordar el 1600° aniversario del primer Concilio Constantinopolitano y el 1550° aniversario
del Concilio de Éfeso. Estando ausente el Papa por fuerza mayor, se transmitió su alocución grabada. Citamos el texto que
se refiere exactamente al acto de consagración:
« Madre de los hombres y de los
pueblos,Tú conoces todos sus sufrimientos y sus esperanzas, Tú sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y
el mal, entre la luz y las tinieblas que sacuden al mundo, acoge nuestro grito dirigido en el Espíritu Santo directamente
a tu Corazón y abraza con el amor de la Madre y de la Esclava del Señor a los que más esperan este abrazo, y, al
mismo tiempo, a aquellos cuya entrega Tú esperas de modo especial. Toma bajo tu protección materna a toda la familia humana
a la que, con todo afecto a ti, Madre, confiamos. Que se acerque para todos el tiempo de la paz y de la libertad, el tiempo
de la verdad, de la justicia y de la esperanza ».3
Pero el Santo Padre, para responder más plenamente
a las peticiones de « Nuestra Señora », quiso explicitar durante el Año Santo de la Redención el acto de consagración del
7 de junio de 1981, repetido en Fátima el 13 de mayo de 1982. Al recordar el fiat pronunciado por María en el momento
de la Anunciación, en la plaza de San Pedro el 25 de marzo de 1984, en unión espiritual con todos los Obispos del mundo, precedentemente
« convocados », el Papa consagra a todos los hombres y pueblos al Corazón Inmaculado de María, en un tono que evoca las angustiadas
palabras pronunciadas en 1981.
Fuente: vatican.va
Corazon Inmaculado de Maria
« Y por eso, oh Madre de los hombres y de los pueblos, Tú que conoces
todos sus sufrimientos y esperanzas, tú que sientes maternalmente todas las luchas entre el bien y el mal, entre la luz y
las tinieblas que invaden el mundo contemporáneo, acoge nuestro grito que, movidos por el Espíritu Santo, elevamos directamente
a tu corazón: abraza con amor de Madre y de Sierva del Señor a este mundo humano nuestro, que te confiamos y consagramos,
llenos de inquietud por la suerte terrena y eterna de los hombres y de los pueblos. De modo especial confiamos
y consagramos a aquellos hombres y aquellas naciones, que tienen necesidad particular de esta entrega y de esta consagración.
¡“Nos acogemos a tu protección, Santa Madre de Dios”! ¡No deseches
las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades! ». Acto seguido, el Papa continúa con mayor
fuerza y con referencias más concretas, comentando casi el triste cumplimiento del Mensaje de Fátima: «
He aquí que, encontrándonos hoy ante ti, Madre de Cristo, ante tu Corazón Inmaculado, deseamos, junto con toda la Iglesia,
unirnos a la consagración que, por amor nuestro, tu Hijo hizo de sí mismo al Padre cuando dijo: “Yo por ellos me santifico,
para que ellos sean santificados en la verdad” (Jn 17, 19). Queremos unirnos a nuestro Redentor en esta consagración
por el mundo y por los hombres, la cual, en su Corazón divino tiene el poder de conseguir el perdón y de procurar la reparación.
El poder de esta consagracióndura por siempre, abarca a todos los hombres, pueblos y naciones,
y supera todo el mal que el espíritu de las tinieblas es capaz de sembrar en el corazón del hombre y en su historia; y que,
de hecho, ha sembrado en nuestro tiempo. ¡Oh, cuán profundamente sentimos la necesidad de consagración
para la humanidad y para el mundo: para nuestro mundo contemporáneo, en unión con Cristo mismo! En efecto, la obra redentora
de Cristo debe ser participada por el mundo a través de la Iglesia. Lo manifiesta el presente
Año de la Redención, el Jubileo extraordinario de toda la Iglesia. En este Año Santo, bendita seas
por encima de todas las creaturas, tú, Sierva del Señor, que de la manera más plena obedeciste a la llamada divina.
Te saludamos a ti, que estás totalmente unida a la consagración redentora de tu Hijo. Madre de la Iglesia: ilumina al Pueblo de Dios en los caminos de la fe, de la esperanza y de la caridad. Ilumina especialmente
a los pueblos de los que tú esperas nuestra consagración y nuestro ofrecimiento. Ayúdanos a vivir en la verdad de la consagración
de Cristo por toda la familia humana del mundo actual. Al encomendarte, oh Madre, el mundo, todos los
hombres y pueblos, te confiamos también la misma consagración del mundo, poniéndola en tu corazón maternal.
¡Corazón Inmaculado! Ayúdanos a vencer la amenaza del mal, que tan fácilmente se arraiga en los corazones
de los hombres de hoy y que con sus efectos inconmensurables pesa ya sobre la vida presente y da la impresión de cerrar el
camino hacia el futuro. ¡Del hambre y de la guerra, líbranos! ¡De la guerra
nuclear, de una autodestrucción incalculable y de todo tipo de guerra, líbranos! ¡De los pecados
contra la vida del hombre desde su primer instante, líbranos! ¡Del odio y del envilecimiento de
la dignidad de los hijos de Dios, líbranos! ¡De toda clase de injusticias en la vida social, nacional
e internacional, líbranos!¡De la facilidad de pisotear los mandamientos de Dios, líbranos! ¡De la tentativa de ofuscar en los corazones humanos la verdad misma de Dios, líbranos! ¡Del
extravío de la conciencia del bien y del mal, líbranos! ¡De los pecados contra el Espíritu Santo,
líbranos!, ¡líbranos! Acoge, oh Madre de Cristo, este grito lleno de sufrimiento de
todos los hombres. Lleno del sufrimiento de sociedades enteras. Ayúdanos con el poder del Espíritu
Santo a vencer todo pecado, el pecado del hombre y el « pecado del mundo », el pecado en todas sus manifestaciones. Aparezca, una vez más, en la historia del mundo el infinito poder salvador de la Redención: poder del Amor misericordioso.
Que éste detenga el mal.Que transforme las conciencias.Que en tu Corazón Inmaculado se abra a todos la luz de la Esperanza».4
SOR LUCIA [1907-2005]
Sor Lucía confirmó personalmente que este acto
solemne y universal de consagración correspondía a los deseos de Nuestra Señora (« Sim, està feita, tal como Nossa Senhora
a pediu, desde o dia 25 de Março de 1984 »: « Sí, desde el 25 de marzo de 1984, ha sido hecha tal como Nuestra Señora
había pedido »: carta del 8 de noviembre de 1989). Por tanto, toda discusión, así como cualquier otra petición ulterior, carecen
de fundamento. En la documentación que se ofrece, a los
manuscritos de Sor Lucía se añaden otros cuatro textos: 1) la carta del Santo Padre a Sor Lucía, del 19 de abril del 2000;
2) una descripción del coloquio tenido con Sor Lucía el 27 de abril del 2000; 3) la comunicación leída por encargo del Santo
Padre en Fátima el 13 de mayo actual por el Cardenal Angelo Sodano, Secretario de Estado; 4) el comentario teológico de Su
Eminencia el Card. Joseph Ratzinger, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Una indicación para la interpretación de la tercera parte del « secreto » la había ya insinuado Sor Lucía
en una carta al Santo Padre del 12 de mayo de 1982. En ella se dice:
« La tercera parte del secreto se refiere a
las palabras de Nuestra Señora: “Si no [Rusia] diseminará sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones
a la Iglesia. Los buenos serán martirizados, el Santo Padre sufrirá mucho, varias naciones serán destruidas” (13-VII-1917).
La tercera parte es una revelación simbólica, que
se refiere a esta parte del Mensaje, condicionado al hecho de que aceptemos o no lo que el mismo Mensaje pide: “si aceptaren
mis peticiones, la Rusia se convertirá y tendrán paz; si no, diseminará sus errores por el mundo, etc.”. Desde el momento en que no hemos tenido en cuenta este llamamiento del
Mensaje, constatamos que se ha cumplido, Rusia ha invadido el mundo con sus errores. Y, aunque no constatamos aún la consumación
completa del final de esta profecía, vemos que nos encaminamos poco a poco hacia ella a grandes pasos. Si no renunciamos al
camino del pecado, del odio, de la venganza, de la injusticia violando los derechos de la persona humana, de inmoralidad y
de violencia, etc. Y no digamos que de
este modo es Dios que nos castiga; al contrario, son los hombres que por sí mismos se preparan el castigo. Dios nos advierte
con premura y nos llama al buen camino, respetando la libertad que nos ha dado; por eso los hombres son responsables ».5
Fuente vatican.va
La decisión del Santo Padre Juan Pablo II de hacer
pública la tercera parte del « secreto » de Fátima cierra una página de historia, marcada por la trágica voluntad humana de
poder y de iniquidad, pero impregnada del amor misericordioso de Dios y de la atenta premura de la Madre de Jesús y de la
Iglesia. La acción de Dios, Señor de la Historia, y la corresponsabilidad
del hombre en su dramática y fecunda libertad, son los dos goznes sobre los que se construye la historia de la humanidad.
La Virgen que se apareció en Fátima nos llama la atención
sobre estos dos valores olvidados, sobre este porvenir del hombre en Dios, del que somos parte activa y responsable.
Tarcisio Bertone, SDB Arzobispo emérito
de Vercelli Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe
Fuente: vatican.va
NUESTRA SRA. DEL ROSARIO

Mensaje de Nuestra Señora del Santo
Rosario por medio de Felipe Gómez Santuario Nuestra Señora del Refugio Tabio, Colombia Sábado 1 de Mayo de
2004
Queridos hijos: Manténganse fieles y perseverantes, recordando siempre que sus vidas están en las manos de
Dios. No se dejen engañar por el mundo, Satanás tiene muchas artimañas, para hacer que mis hijos se pierdan. Queridos míos,
vuelvan sus ojos a Dios, no se dejen engañar, pidan especialmente el don del discernimiento, sabiduría, caridad, más todos
los dones y regalos del Espíritu de Dios, se someten hijos, a la humildad con la cual ustedes viven sus vidas, con la cual
ustedes aceptan a Dios. Tienen mucho por cambiar hijos, mucho que corregir, están a tiempo. Oren, oren mucho, oren humildemente
y el Señor acrecentará las virtudes en sus corazones. Sean buenos hijos, más no es suficiente conque sean buenos, sean santos,
sean perfectos como mi Hijo Jesús es Perfecto: perfección en la caridad, perfección en el amor, perfección en la humildad. Amen
hijos, amen a Dios, amen a Dios por encima de todas las cosas, dedíquenle tiempo a la oración, no se preocupen por el
futuro, pues el porvenir está en las manos del Señor, ocúpense de la oración diaria de la gracia diaria, apártense
del pecado. Ustedes se han vuelto esclavos de la televisión, hoy especialmente los invito a renunciar a esta esclavitud; ustedes
se han vuelto esclavos del dinero, hoy los invito a renunciar a sus afanes materiales, el Señor los provee, les da lo que
necesitan, confíen en él, confíen, vivan austeramente, compartiendo sus bienes con los demás. ¡Bendigo a todas las personas
que dan y se dan a los demás! Queridos míos, oren por el Papa, el Señor le ha concedido un tiempo de gracia y bendición, para
que siga proclamando el Evangelio y la Verdad, aprovechen su conocimiento, aprovechen hijos, su corazón, aún hay tiempo.
Vacíen sus corazones de toda angustia, de todo temor, ya les he dicho: de lo único que tienen que preocuparse es de su actitud
cuando desconfían de Dios. Confíen en Él, díganselo, díganselo constantemente, díganle: - Señor yo creo en ti, yo te amo,
Señor yo confío en ti.-Queridos míos, sean señal de Mi presencia, sean señal de Mi amor que quien tenga contacto con ustedes
se encuentre con Dios. ¡No más mundo! Se los ruego como una mamá que los ama y quiere lo mejor para ustedes, ¡No más mundo!
Los amo hijos, y los bendigo, a los niños, a los enfermos, bajen sus cabezas hijos, que los voy a bendecir… los cubro
con mi manto…. esperen hijos, buenas noticias de Dios…Bendiciones… Él está con ustedes… Confesión,
Comunión y mucha oración, mucha oración por los sacerdotes, háganlo hijitos. Los amo, dejo una luz encendida en sus corazones,
no la dejen apagar, alimenten ese fuego que hoy enciendo en sus almas con la oración, no dejen que se consuma con el pecado.
Vivan, hijos, vivan bien, vivan para Dios, esfuércense por ser mejores, sacrifíquense, mortifíquense, hagan penitencia, recen
muchos Rosarios. Los amo hijos, los amo y los bendigo. Vayan hacia mi Hijo Jesús, Él es su amor, Él es su fortaleza. Invito
especialmente a aquellos que en sus corazones se vean llamados a amar perfectamente, a que le ofrezcan al Señor las
horas de la madrugada, son horas de especiales gracias, oren hijitos. Vayan en paz, vayan con el amor y la paz de mi Hijo
Jesús que esa luz que hoy pongo en sus corazones ilumine las almas, sean Presencia del Señor. Los bendigo en el Nombre del
Padre y del Hijo Jesús y del Espíritu Santo. Amén.
Llego a mis manos, de La Sra, Gladdy
Lanfranco
LAS APARICIONES DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA EN EL MONTE
CARMELO PEÑABLANCA - CHILE
 La Dama Blanca de la Paz 12 de Junio 1983-12 de Junio 1988
El que asume la responsabilidad de
publicar esta pagina declara pertenecer a la Iglesia Católica Apostólica Romana. Por ello se somete al jucio que la Santa
Madre Iglesia, en su autoridad máxima, haga sobre las apariciones y mensajes de María Santísima en Peñablanca al vidente,
Miguel Angel Poblete, ocurridas entre el 12 de Junio de 1983 y el 12 de Junio de 1988. Sin el ánimo de impartir enseñanzas espirituales, para las que no está preparado
ni autorizado, estás páginas sólo presentan los mensajes de Jesús, María Santísima y diversos Santos ángeles, escuchados y
grabados a través de la voz del vidente en éxtasis durante los 5 años de apariciones, dejando constancia de que faltan algunos
y puede haber errores en la transcripción de otros. Esta página
solo se publica por la convicción interior, que tiene el grupo que elabora la página, sobre la veracidad de las apariciones
de La Theotokos en el Monte Carmelo Peñablanca-Chile
http://www.lallenadegracia.cl/

LA VIRGEN DE LA MEDALLA MILAGROSA
El 27 de noviembre de 1830
la Virgen Santísima se apareció a Santa Catalina Labouré, humilde religiosa vicentina, y se le apareció de esta manera: La Virgen venía vestida de
blanco. Junto a Ella había un globo luciente sobre el cual estaba la cruz. Nuestra Señora abrió sus manos y de sus dedos fulgentes
salieron rayos luminosos que descendieron hacia la tierra. María Santísima dijo entonces a Sor Catalina: "Este
globo que has visto es el mundo entero donde viven mis hijos. Estos rayos luminosos son las gracias y bendiciones que yo expando
sobre todos aquellos que me invocan como Madre. Me siento tan contenta al poder ayudar a los hijos que me imploran protección.
¡Pero hay tantos que no me invocan jamás! Y muchos de estos rayos preciosos quedan perdidos, porque pocas veces me rezan".
Entonces alrededor de la cabeza de la Virgen se formó un círculo o una aureola con estas palabras:
"Oh María sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti". Y una voz dijo a Catalina: "Hay que
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