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CLIP VIDEO THE PASSION BY MEL GIBSON

HOY MUERE Al amanecer del Viernes, le juzgan.Tiene sueño,frío,
le han dado golpes. Deciden condenarle y lo llevan a Pilatos. Judas, arrepentido, no supo volver con la Vírgen y pedir
perdón, y se ahorcó. Los judíos prefirieron a Barrabás. Pilatos se lavalas manos y manda crucificar a Jesús. Antes,
ordenó que le azotaran. La Vírgen está delante mientras le abren la piel a pedazos con el látigo. Después, le colocan una
corona de espinas y se burlan de El. Jesús recorre Jerusalén con la Cruz. Al subir al Calvario se encuentra con su
Madre. Simón le ayuda a llevar la Cruz. Alrededor de las doce del mediodía, le crucificaron. Nos dio a su Madre como Madre
nuestra y hacia las tres murió y entregó el espíritu al Padre. Para certificar su muerte, le traspasaron con una
lanza. Por la noche, entre José de Arimatea y Nicodemo lo desclavan y dejan el Cuerpo en manos de su Madre. Son cerca
de las siete cuando lo entierran en el sepulcro. ¡Dame Señor dolor de amor! Ojalá lleves en el bolsillo un crucifijo
y lo beses con frecuencia.
Enviado por Claudia (Reenvio del original de Gra)

SOLAMENTE LA CRUZ ERA DE ÉL Cuando digas...Si yo hubiera nacido en cuna de oro...Si mis padres fuesen más inteligentes...Si yo ganase la lotería...Si
no hubiera tanta gente acaparando mi vida...Si yo consiguiera un diploma sin tener que estudiar... ¿Por qué la gente lucha
y sufre tanto en este "Valle de Lágrimas"? ¿Otra queja más, todavía? Entonces, recuerda...El lugar donde Jesús nació era
prestado; El burrito que Él montó era prestado; Los panes y peces que Él multiplicó eran prestados; La sala donde Él instituyó
la Santa Cena era prestada; La barca donde Él viajó era prestada; El sepulcro donde Él fue sepultado era prestado; ¡ SOLAMENTE
LA CRUZ ERA DE EL !
Cristina Caffarena
LA CRUCIFIXIÓN VISTA POR UN CIRUJANO
El doctor Pierre Barbet, cirujano del Hospital de San José, en Paris, es quien
a hecho hasta ahora el estudio medico más completo de la pasión de Cristo. "O Bone et dulcissime Iesu, Tú que los has soportado,
ayúdame para que sepa explicar tus padecimientos". Dr. Pierre Barbet Cirujano del Hospital San José, París

La crucifixión empieza. No será muy complicada. Los verdugos conocen su oficio.
Se comenzará desnudándole. El manto superior no presentará ninguna dificultad, pero la túnica se ha adherido íntimamente a
las llagas. Por así decirlo, se ha pegado a todo su cuerpo, y este despojo es simplemente... atroz. ¿Ha quitado usted alguna
vez una venda puesta inmediatamente a una herida que ya se había secado? ¿Usted mismo ha tenido que sufrir esta operación
que en más de un caso exige anestesia? Si es así, entonces podrá entender algo de lo ocurrido a Cristo. Cada hilo de lana
se ha hecho una sola cosa con la superficie desnuda y al arrancarlo lleva consigo innumerables terminaciones nerviosas dejadas
al aire en la herida. Estos millares de shocks dolorosos se aumentan y multiplican, aumentando cada uno la sensibilidad externa
del sistema nervioso. No se trata de una lesión local, sino de casi toda la superficie del cuerpo y, sobre todo, de su desgarrada
espalda. Los verdugos, apurados, proceden rudamente. Quizás así sea mejor. Pero, ¿cómo ese dolor agudo, atroz, no le produce
un síncope? Es patente que Cristo dirige su Pasión, desde el comienzo hasta el fin. Los verdugos miden. Una vuelta de taladro
para abrir el agujero a los clavos, y la horrible operación comienza. Uno de los ayudantes alcanza uno de los brazos con la
palma para arriba. El verdugo toma el clavo (un largo clavo puntiagudo, que en la parte cercana a la cabeza mide más de 8
milímetros), lo apoya sobre la muñeca, en la hendidura que él bien conoce. Un solo golpe de su grueso martillo: el clavo ha
entrado en la madera. Dos golpes más y quedará fijo sólidamente. Jesús no gritó pero su Rostro se contrajo horriblemente.
Sobre todo yo he visto en ese instante su dedo pulgar, con un movimiento violento, nervioso, clavarse en la palma: su nervio
mediano había sido herido. Siento lo que Él ha debido sufrir: un dolor indecible, lacerante, que se ha desparramado por sus
dedos, ha corrido como una flecha de fuego hasta su hombro y ha estallado en el cerebro. Es el dolor más intolerable a un
hombre, el que proviene del corte de los grandes núcleos nerviosos. Casi siempre trae consigo el síncope. Jesús no quiso perder
el conocimiento. ¡Si hubiera quedado cortado del todo el nervio! pero no, lo sé, sólo fue destruido en parte. La herida del
manojo de nervios está tocando el clavo y sobre él, enseguida que sea suspendido el Cuerpo, será terriblemente extendido,
como se extiende una cuerda de violín sobre su puente. Vibrará a cada sacudida, a cada movimiento, renovando el horrible dolor.
Y eso durante tres horas.

Le extienden el otro brazo; los mismos gestos se repiten, los mismos dolores. Pero
esta vez -fíjese bien- Jesús ya sabe lo que le espera, lo acaba de experimentar en la otra Mano. Ya está clavado en el patíbulo
(el travesaño horizontal de la Cruz), al que se adaptan sus dos Hombros y sus dos Brazos. Ya tiene forma de cruz. Vamos, de pié! El verdugo y su ayudante sostienen los extremos del patíbulo y enderezan al Condenado.
Lo hacen retroceder, lo apoyan al poste, desgarrando sus Manos perforadas (¡ay de sus nervios medios!). Con un último esfuerzo,
a pulso, pues el poste no está muy alto, rápido, porque pesa, enganchan con certera maniobra el Patíbulo en lo alto del poste.
En su cima dos clavos fijan el título trilingüe: "Jesús Nazareno, Rey de los judíos". El
Cuerpo colgado de los Brazos que se extienden oblicuamente es agobiante. Los Hombros heridos por los latigazos y el peso de
la Cruz, han raspado, dolorosamente, el áspero madero. La Nuca que sobrepasa al patíbulo, ha golpeado contra él al pasar,
para terminar apoyándose en lo alto del poste. Las puntas afiladas del gran casquete de espinas, ha desgarrado el Cráneo más
profundamente aún. Su pobre Cabeza cuelga hacia delante, pues el grosor de la corona le impide reposar sobre el madero; y
cada vez que la endereza renueva sus punzadas. El Cuerpo pendiente no está sostenido
más que por los dos clavos hincados en los dos carpos (¡ay de los nervios medios!). Podría quedar así. El Cuerpo no se inclinará
adelante, pero la costumbre es fijar también los pies. El Pie izquierdo de plano sobre la Cruz. De un sólo golpe de martillo
el clavó se hunde por medio (entre el segundo y el tercer metatarsiano). El ayudante endereza la otra Rodilla y el verdugo,
acercando el Pie derecho sobre el izquierdo, que el ayudante mantiene plano, con un segundo golpe en el mismo lugar, perfora
este Pie. Todo se ejecuta con facilidad; luego con fuertes mazazos el clavo penetra en el madero. Aquí, gracias, mi Dios,
nada más que un dolor bien banal, pero el suplicio no ha hecho más que comenzar. Entre dos hombres, el trabajo no ha llevado
más que unos minutos y las heridas han sangrado poco. Pasan, luego, a los dos ladrones; y los tres patíbulos se levantan frente
a la ciudad decida.

Jesús al comienzo sintió algo de alivio. Después de tantas torturas, para un
cuerpo agotado, esa inmovilidad le fue casi un descanso, que coincidió con una bajante de su tono vital. Pero tiene sed. Hasta
ahora no la había manifestado. Ha rechazado la bebida calmante, preparada por las caritativas mujeres de Jerusalén. Su sufrimiento
lo quiere íntegro. Tiene sed, pero sabe que la superará. Tiene sed: nada ha bebido ni comido desde ayer por la tarde. Y estamos
al mediodía. Tiene sed, lo manifestará para cumplir las Escrituras. Un alma buena entre los soldados, ocultando su compasión
con una bufonada, mojando una esponja en su vino acidulado "acetum", dicen los Evangelistas, se la presenta en el extremo
de una caña. ¿Tomará solamente una gota? Cualquier bebida significa para un ajusticiado un síncope mortal. ¿Dominará su sed?
Ha de morir a su hora; le falta hablar dos o tres veces. Al poco rato se produce un fenómeno extraño. Los músculos de sus
Brazos se ponen rígidos, en una contracción que se acentúa por momentos. Sus deltoides, sus bíceps distendidos, se enmarcan
en la piel desgarrada. Sus Dedos se curvan como garfios. ¡Calambres! Usted ha experimentado ese dolor agudo y progresivo,
en una pierna, entre las costillas, en cualquier parte del cuerpo. Entonces haciendo caso omiso de lo demás, sólo nos ocupamos
en relajar los músculos contraídos. Pero contemplemos: ahora los muslos y las piernas, muestran esos rasgos rígidos. Los dedos
de los pies se arquean, como si el tétanos hubiera hecho presa en Él con una de esas terribles crisis de las que uno jamás
se olvida. Es lo que nosotros llamamos "la tetanía". La generalización de los calambres en todo el cuerpo. Comienza por los
músculos del vientre, luego los intercostales, los del cuello, por fin los respiratorios.

Su halito se va haciendo cada ves mas corto, mas superficial. Latension muscular,
se ha duplicado en las costillas, ya levantadas por la vraccion de los brazos. El aire entra silvando, pero ya casi no sale.
Respira ansiosamente, inspira un poco, pero ya no puede inspirar mas. Tiene sed de aire [ esta como los asmaticos en los momentos
mas agudos del ataque]. Su rostro palido ha enrojecido poco a poco, ha pasado al purpura, al violeta, por fin al azul. Se
asfixia, sus pulmones repletos de aire no pueden vaciarse. Su frente esta cubierta de sudor. Sus ojos desorbitados bailan
inyectados en sangre. Que horrible dolor debe martillar su craneo! Va a morir. Quizas sea mejor. No ha sufrido ya demasiado?
Pero aún no ha llegado su hora. Ni la sed, ni la hemorragia, ni el dolor, acabarán
con el Hombre Dios. Morirá con esos síntomas, pero morirá porque Él lo quiere.
¿Qué ocurre? Lentamente, con un esfuerzo sobrehumano se ha apoyado sobre el clavo
de los Pies. Sí, sobre sus llagas, los Empeines y las Rodillas se extienden poco a poco y el Cuerpo se alza despacito aliviando
la tensión de los Brazos.
Entonces, por sí mismo, comienza a ceder el terrible fenómeno. La tetanía disminuye.
Los músculos se aflojan, al menos los del Pecho. La respiración se hace más fácil y profunda; los pulmones se renuevan, enseguida
el Rostro adquiere su palidez de antes.
¿Para qué todo ese esfuerzo? Cristo nos va a hablar: "Padre, perdónalos porque
no saben lo que hacen". ¡Oh, sí! perdónanos a nosotros, sus verdugos. Pero su Cuerpo nuevamente baja. La tetanía empieza de
nuevo... Y cada vez que habla, (siete palabras conservamos) y cada vez que quiere respirar, tiene que apoyarse nuevamente
sobre el clavo de sus Pies.
Y cada movimiento repercute en sus Manos, con dolores atroces (¡ay de sus nervios medios!).
Es la asfixia periódica del desgraciado a quien se estrangula y luego se deja volver a la vida, para sofocarle una y otra
vez. Cristo no puede escapar de esta asfixia sino a costa de horribles dolores y mediante un acto voluntario.
Y esto ¡va a durar tres horas!... Muere ya, mi Dios.
Pero mi pobre Cristo, -perdona a este cirujano-, todas tus llagas están infectadas.
Veo claramente salir de ellas una linfa clara y transparente.
Jesús sigue luchando; de cuando en cuando se yergue. Todos sus dolores, su sed,
sus calambres, la asfixia y las vibraciones de sus dos nervios medios, no le han arrancado ni un sólo gemido.
Por fin han pasado las tres horas largas. Sabe que ya es la hora de partir, exclama:
"Todo está consumado". El Cáliz ya esta vacío. La tarea acabada.
Luego, en un supremo esfuerzo, para hacernos comprender que muere voluntariamente,
se endereza por última vez y dando un grito exclama: "Padre, en tus Manos encomiendo mi Espíritu". En un último suspiro inclinó
suavemente la Cabeza, su mentón se apoyó en su esternón.
Y murió cuando quiso.
La tierra tiembla. El cielo se eclipsa.
La rigidez cadavérica se apoderó brutalmente de su Cuerpo. Sus Piernas quedaron
duras como el acero.
"Se entregó porque quiso". Ha dirigido toda su Pasión sin ahorrar ni un sólo padecimiento.
Aceptando las consecuencias fisiológicas, pero sin ser dominado por ellas. Murió cuando y como quiso.
Y ahora, lector ¡agradezcamos a Dios! que me ha dado ánimos para llegar hasta el
fin, no sin lágrimas. Todos estos dolores espantosos que hemos vivido con Él, durante toda su vida los previó, los meditó,
los quiso en su Amor, para pagar nuestras caídas.
Jesús está en agonía hasta el fin de los tiempos. Es justo, es bueno sufrir con
Él y agradecerle cuando nos envía el dolor, asociándose al suyo. ¡Oh Jesús! ¿Quién no hubiera tenido compasión de Ti? Tú
que eres Dios, ten también compasión de mí, que soy un pecador.
Cuando un cirujano ha meditado los sufrimientos de la Crucifixión, cuando ha analizado
los tiempos y las circunstancias fisiológicas, cuando se ha dedicado a reconstruir metódicamente todas las etapas de ese martirio,
de una noche y un día, puede, mejor que el más elocuente de los predicadores, compadecer los dolores de Cristo. Yo le aseguro
a usted que es algo terrible; y de mi parte le confieso que he resuelto, a veces, no volver a pensar más en ellos.
EL SANEDRIN LLAMADO CAIFAS
SE ENCONTRARON LOS RESTOS DE CAIFAS
HABRIAN HALLADO LOS HUESOS DEL HOMBRE QUE CONDENO
A JESUS: DICEN QUE SON DE CAIFAS, GRAN SACERDOTE DEL SANEDRIN: "La existencia fisica del cuerpo de "Yehosef bar Caiafa" que
significa Jose Hijo de Caifas)
El diccionario Bruguera dice: "Caifas
Sumo Sacerdote judio,
yerno de Anas, cuyo verdadero nombre era Jose. Ejercio sus funciones entre los añños
18 y 36 d.C., y precedio el Consejo del Sanhedrin en el proceso seguido contra Jesus." Los restos de Caifas son los que fueron
encontrados en Israel son otra prueba fundamental de la veracidad de las Escrituras que tambien demuestran que si existio
un Juicio contra el Seññor. Es importante este tipo de estudios porque muchas doctrinas enseññan,
con pruebas falsas, que el Seññor Jesus no vino y que es solo un mito.
El cuerpo de Caifas, Seria el Primer Hallazgo de
un Personaje del Nuevo Testamento-
"Arqueologos israelies afirman que habrian descubierto,
cerca de Jerusalem, los huesos de Caifas, el sumo sacerdote del Sanedrin (tribunal supremo de los judios) que condeno a Jesus
acusandolo de blasfemo. Si se confirma la noticia, se trataria de la primera evidencia arqueologica de la existencia de una
figura citada del Nuevo Testamento. "No alcanzo a imaginar un descubrimiento mas importante sobre aquel periodo de la historia",
afirmo Bruce Chilton, profesor de Historia de las Religiones. Sin embargo, otros cientificos son cautelosos y prefieren tener
mas evidencias. WASHINGTON (ANSA). - Arqueologos israelies parecen estar seguros de que unos huesos encontrados al sur de
Jerusalen eran de Caifas, el gran sacerdote del tribunal supremo que entrego a Jesus para que sea crucificado (...) La noticia
sobre el descubrimiento ha provocado alboroto en el mundo cientifico. "Es la primera prueba de la existencia de una persona
del Nuevo Testamento", comento Ronny Reich, de la Superintendencia de Excavaciones de Israel. "No alcanzo a imaginar un descubrimiento
mas importante sobre aquel periodo de la historia", agrego Bruce Chilton, profesor de Historia de las Religiones en el
Bard College".
El recipiente que contenia los Huesos tenia la Inscripcion:
"Yehosef bar Caiafa" que significa Jose Hijo de Caifas.
"Los huesos que se creen eran de Caifas
fueron ubicados casualmente cuando un grupo de obreros que trabajaban en la ampliacion de una ruta en el "Monte de la Paz"
al sur de Jerusalem, encontro un gran sepulcro en una caverna. En la caverna habia doce recipientes con huesos. Uno de ellos
tenia la inscripcion "Yehosef bar Caiafa", que en aramaico significa Jose, hijo de Caifas. Se comprobo que eran los restos
de un hombre de unos 60 añños que podria ser el Jose que cita el historiador Flavio Jose. Llamado comunmente Caifas, este
hombre fue sumo sacerdote en Jerusalen entre los añños
18 y 36 despues de Cristo. Este descubrimiento recien fue dado a conocer por la Revista Jerusalem Report. Ahora, la revista
Biblical Archaeology publicara mas detalles sobre las investigaciones del grupo de arqueologos israelies que estuvieron
trabajando para comprobar si realmente se trata de los huesos de Caifas, una de las figuras mas enigmaticas de la Biblia.
Los historiadores han definido a Caifas como un hombre de poder que trato de complacer a Poncio Pilatos, el gobernador romano
que estaba en conflicto con Jesus. El papel de Caifas tambien ha sido descripto en el Nuevo Tetsamento. Aunque, por primera
vez, el nombre del sumo sacerdote aparece en una inscripcion que corresponde exactamente al periodo de la Crucifixion,
los cientificos son cautelosos. Zvi Greenhut, arqueologo jefe de Jerusalem admitio: "No podemos jurar que los huesos sean
de la persona citada en el Nuevo testamento"."
Un Religioso de Gran Poder, Que queria complacer
a Pilatos
"Jose Caifas, o Cayafas, fue elevado
al mas alto cargo religioso de los judios por el procurador Valerio Grato en el añño 18, y separado por el procurador Vitelio
en el añño 36 despues de Cristo. Fue el sucesor de Anas, quien era su suegro, y se cree que Caifas era
su sobrenombre. En la casa de Caifas, segun la tradicion en una colina al sur de Jerusalem, se reunio el Sanedrin que juzgo
a Jesus. A menudo los historiadores han descripto a Caifas como una persona de gran poder que trataba de complacer algobernador
romano Poncio Pilatos. En la epoca de Jesus, Caifas dirigio el Consejo Supremo de los judios, el Sanedrin. Se cree que el
Sanedrisn se baso en el Consejo de los Setenta de Moises, al que se refiere el Viejo Testamento, y que por eso tenia la misma
cantidad de miembros. Algunos consideran que este consejo comenzo a funcionar en el siglo III antes de Cristo, durante la
epoca griega. Tambien se considera que las reuniones del Sanedrin eran excepcionales y que el Consejo trataba asuntos criminales
y administrativos de tribus y ciudades, apelaciones de tribunales menores, la pureza genealogica de los sacerdotes y asuntos
de ritual y calendario. Aparte del Gran Sanedrin habia otros, de 23 miembros en las ciudades, que trataban asuntos criminales."
En la Sesion Ultra Extraordinaria del Sanedrin Asistieron
Los 70 Jueces Integrantes:
Aunque para celebrar un proceso solo era necesario
un quorum de 23 jueces, en el de Jesus estuvieron los setenta miembros del Sanedrin. De los que asistieron se conocen solo
los nombres de 40, siendo los mas relevantes Caifas, sumo sacerdote en ejercicio y presidente del Sanedrin, y Anas, ex sumo
sacedote y suegro de Caifas.
Rasgo su Ropa y lo llamo blasfemo cuenta la Biblia
En la Biblia, el Evangelio segun San Juan y el Evangelio
segun San Mateo identifican a Caifas como el sumo sacerdote del Sanedrin que juzgo a Jesus. En el Evangelio segun San Juan
se relata que "prendieron a Jesus, le ataron y le llevaron primero a la casa de Anas, pues era suegro de Caifas. Caifas era
el que aconsejo a los judios que convenia que muriera un solo hombre por el pueblo".
Dos Testigos
El Evangelio segun San mateo dice: "Los
que prendieron a Jesus lo llevaron ante el sumo sacerdote que era Caifas", y luego cuenta que el Sanedrin andaba buscando
un falso testimonio contra Jesus. "Al fin se presentaron dos testigos, que dijeron: "Este dijo: yo puedo destruir el santuario
de Dios y en tres dias edificarlo", agrega. Entonces se levanto el sumo sacerdote y le dijo: " ¨No
respondes nada?" ¨Que es lo que estos atestiguan contra ti?". Pero Jesus seguia callado. El sumo sacerdote le
dijo: "Yo te conjuro por el Dios vivo si eres el Cristo, el hijo de Dios". Y agrega la Biblia: "Dicele Jesus: "Si, tu los
has dicho" (...) Entonces el sumo sacerdote rasgo sus vestiduras y dijo: "Has blasfemado" ¨Que
necesidad tenemos ya de testigos? Acabais de oir la blasfemia. ¨Que os parece?"Respondieron ellos diciendo: "Es reo de muerte"".
Fuente: http://www.geocities.com/argaaar/caifas.htm

Cuando muera un ser querido, no lo llames ni
lo culpes de
tu tristeza o de tu soledad,ya que lo puedes
frenar en su proceso.
Si lo Amas, ora a Dios por EL/ ELLA y dile que
aceptas que se haya ido; que deseas que avance hacia la luz.

A lo unico que debes temer es al Temor

Escucha a todo el que te hable,
pero no digas a nadie todo lo
que escuchas.
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