Viernes,
29 de julio, 2005
Santa Marta (Memoria)
Viernes 29 de Julio, 2005
Antífona de Entrada
Adoremos a Dios en su santo
templo; él nos hace habitar juntos en su casa, él es la fuerza y el poder de su pueblo.
Oración Colecta
Oremos:
Padre santo todopoderoso,
protector de los que en ti confían: ten misericordia de nosotros y enséñanos a usar con sabiduría de los bienes de la tierra,
a fin de que no nos impidan alcanzar los del cielo.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.
Primera Lectura
En las festividades del Señor
se reunirán en asamblea litúrgica
Lectura del
libro del Levítico
23, 1.4-11.15-16.27.34b-37
El Señor dijo a Moisés:
«Estas son
las festividades del Señor, en las que convocarán a asambleas litúrgicas. El día catorce del primer mes, al atardecer, es
la fiesta de la Pascua del Señor. El día quince del mismo mes es la fiesta de los panes sin levadura, dedicada al Señor. Comerán
panes sin levadura durante siete días. El primer día de éstos se reunirán en asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo.
Los siete días harán ofrendas al Señor. El día séptimo se volverán a reunir en asamblea litúrgica y no harán ningún trabajo
de siervos».
El Señor volvió a hablar a
Moisés y le dijo:
«Di a los israelitas: Cuando
entren en la tierra que yo les voy a dar y recojan la cosecha, le llevarán la primera gavilla al sacerdote, quien la agitará
ritualmente en presencia del Señor, el día siguiente al sábado para que sea aceptada.
Pasadas siete semanas completas,
contando desde el día siguiente al sábado en que lleven la gavilla para la agitación ritual, hasta el día
siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, harán una nueva ofrenda al Señor.
El día diez del séptimo mes
es el día de la expiación. Se reunirán en asamblea litúrgica, harán penitencia y presentarán una ofrenda al Señor. El día
quince de este séptimo mes comienza la fiesta de los Campamentos, dedicada al Señor, y dura siete días. El primer día se reunirán
en asamblea litúrgica. No harán trabajos serviles. Los siete días harán ofrendas al Señor. El octavo día volverán a reunirse
en asamblea litúrgica y a hacer una ofrenda al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No harán trabajos serviles.
Estas son las festividades
del Señor, en las que se reunirán en asamblea litúrgica y ofrecerán al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios
de comunión y libaciones, según corresponde a cada día».
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 80
Aclamemos al Señor, nuestro
Dios.
Entonemos un canto al son
de las guitarras y del arpa. Que suene la trompeta en esta fiesta que conmemora nuestra alianza.
Aclamemos al Señor, nuestro
Dios.
Porque ésta es una ley en
Israel, es un precepto que el Dios de Jacob estableció para su pueblo, cuando lo rescató de Egipto.
Aclamemos al Señor, nuestro
Dios.
«No tendrás otro Dios fuera
de mí ni adorarás a dioses extranjeros. Pues yo, el Señor, soy el Dios tuyo, el que te sacó de Egipto, tu destierro».
Aclamemos al Señor, nuestro
Dios.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios permanece
para siempre. Y ésa es la palabra que se les ha anunciado.
Aleluya.
Evangelio
¿No es éste el hijo del carpintero?
¿De dónde, pues, ha sacado esa sabiduría y esos poderes
milagrosos?
† Lectura del santo Evangelio según san Juan
11,19-27
Creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios
En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a
ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro,
mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero
aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá." Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará." Marta respondió:
"Sé que resucitará en la resurrección del último día." Jesús le dice: "Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí,
aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?" Ella le contestó: "Sí,
Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo."
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Levitico
23.1,4-11.15-16.27-34b-37
Salmo 80
Jn 11,19-27: Creo firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios
El relato que nos trae hoy el evangelio de hoy, está enmarcado dentro del signo de
la resurrección de Lázaro. El diálogo que establece Jesús con Marta, y la confesión de fe que esta mujer realiza, quiere enfatizar
nuevamente dentro de la finalidad del Evangelio de Juan, que Jesús es el Mesías prometido, el Hijo de Dios, y que por la fe
en él tendrán vida (Jn20,31) y vida abundante (Jn10,10). Esto es lo que se quiere presentar tanto en el signo de la resurrección
de Lázaro, como en la confesión de Marta, que ve en Jesús el mayor testimonio del amor de Dios en defender y cuidar la vida
de quienes quiere.
La confesión de Marta (Jn11,27) se parece y es textualmente similar a la confesión
hecha por Pedro, y que está consignada en los cuatro evangelios (Jn6,69; Mt 16,16; Mc. 8,29; Lc. 9,20). Es la máxima confesión,
de reconocimiento de la acción de Jesús, puesta en boca de una mujer, para testimoniar el reconocimiento de Jesús como Mesías,
salvador.
En este evangelio de Juan se citan las grandes autodefiniciones puestas en boca de
Jesús, en línea de continuidad con el Dios que reveló su nombre en el Éxodo como “yo soy el que soy”. Jesús se
ha definido como el pan de vida, la luz del mundo, el buen pastor que da la vida por sus ovejas, el camino, la verdad y la
vida y en el texto de hoy como la resurrección y la vida. Es interesante notar como en cada una de estas definiciones de Jesús
como “yo soy”, aparece insistentemente resaltada la vida, como principio absoluto que Jesús proclama y defiende
con sus palabras y con sus obras, así como va a realizarse con la resurrección de Lázaro.
Bendiciones,
Maribel