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San Antonio de Padua 13 de Junio Doctor de la Iglesia

Vino al mundo en 1195 en la ciudad de Lisboa y en la pila bautismal
se le llamó Fernando, nombre éste que cambió por el de Antonio al ingresar en la Orden de Frailes Menores. Sus padres, jóvenes
miembros de la nobleza de Portugal, dejaron que los clérigos de la Catedral de Lisboa se encargaran de impartir los primeros
conocimientos al niño. A los diecisiete años se traslado a Coimbra donde se dedicó por entero a la plegaria y el estudio;
gracias a su extraordinaria memoria retentiva, llegó a adquirir, en poco tiempo, los más amplios conocimientos sobre la Biblia.
Fernando por ese tiempo sintió el anhelo de dar la vida por
Cristo. En cierta oportunidad algunos frailes franciscanos llegaron a hospedarse en el convento se Santa Cruz, donde estaba
Fernando; este les abrió su corazón y fue tan empeñosa su insistencia, que a principios de 1221, se le admitió en la orden.
Al poco tiempo se fue a hacer cargo de la solitaria ermita de San Paolo, cerca de Forli, donde se entrego a la oración en
la capilla o en la cueva donde vivía y al servicio de los demás frailes ocupado sobre todo en la limpieza de los platos y
cacharros.
En cierta ocasión, al celebrarse una ordenación en Forli, se le
ordenó a San Antonio, ahí presente, que fuese a hablar y dijera lo que el Espíritu Santo le inspirara. El joven obedeció sin
chistar y, desde que abrió la boca hasta que terminó su improvisado discurso, todos los presentes lo escucharon como arrobados,
embargados por la emoción y por el asombro, a causa de la elocuencia, el fervor y la sabiduría de que hizo gala el orador.
El episodio le valió a Antonio el reconocimiento de todos sus hermanos, y desde entonces predico en varias partes de la Romagna,
donde obtuvo muchos éxitos, en especial, en la conversión de los herejes.
Además de la misión de predicador, se le dio el cargo de lector
en teología entre sus hermanos. Aquella fue la primera vez que un miembro de la Orden Franciscana cumplía con aquella función,
misión que fue reconocida por San Francisco en una carta escrita a San Antonio. Poseía todas las cualidades del predicador:
ciencia, elocuencia, un gran poder de persuasión, un ardiente celo por el bien de las almas y una voz sonora y bien timbrada
que llegaba muy lejos. Por otra parte, se afirmaba que estaba dotado con el poder de obrar milagros. A veces, bastaba su presencia
para que los pecadores cayesen de rodillas a sus pies; su persona irradiaba la santidad. A donde iba la gentes le seguían
en tropel para escucharle, y con eso había para que los criminales empedernidos, los indiferentes y herejes, pidiesen confesión.
Luego se traslado a Padua, donde fijo su residencia definitiva,
una ciudad donde anteriormente había trabajado, donde todos lo amaban y veneraban y donde, en mayor grado que en cualquier
otra parte, tuvo el privilegio de ver los abundantísimos frutos de su ministerio. Porque no solamente escuchaban sus sermones
multitudes enormes, sino que éstos obtuvieron una muy amplia y general reforma de conducta. Después de predicar una serie de sermones, su salud comenzó a resentirse. El 13 de junio de 1231, en la habitación
particular del capellán de las Clarisas Pobres de Arcella pasó a recibir sus recompensas en la vida eterna. Fue canonizado
antes de haber transcurrido un año de su muerte, por el Papa Gregorio IX.
Por regla general, a partir del siglo XVII, se ha representado
a San Antonio con el Niño Jesús en los brazos; ello se debe a un suceso que tuvo mucha difusión y que ocurrió cuando San Antonio
estaba de visita en la casa de un amigo. En un momento dado, éste se asomó por la ventana y vio al santo que contemplaba,
arrobado, a un niño hermosísimo y resplandeciente que sostenía en sus brazos.

El modo y tiempo más apropiado para hacer esta novena es antes
o a partir del 13 de junio, día en que la Iglesia ha destinado el culto al santo; pero esto no priva de hacerlo siempre que
uno quiera. Modo de rezar la Novena: durante nueve días rezarás
los textos que a continuación se detallan, empezando cada día con la "Oración Preparatoria".
Oración Preparatoria
Oh Dios, distribuidor de los dones celestiales, que concediste
al bienaventurado San Antonio de Padua fervorosa y arrebatadora elocuencia, nacida por aquel su amor a las Sagradas Escrituras
que lo hacían no sólo hábil para argumentar, sino también eficaz a la hora de persuadir, ya que sabía dar así mismo testimonio
con su conducta; infunde también en mi vida la bondad y la dulzura, la sencillez y pureza en mis costumbres, con la práctica
de todas las virtudes cristianas para que arrepentido y dolorido de todas mis faltas siga fielmente los principios de la vida
cristiana y pueda dar también testimonio con mi vida del mensaje de Jesús.
Después de la Oración preparatoria
Meditación sobre el arrepentimiento. Decía San Antonio: "¿Cómo
debe ser tu contrición?. Escuchad al salmista: mi sacrificio es un espíritu apenado, un corazón dolorido y humillado, oh Dios,
no lo desprecies ... Es necesario la reconciliación del pecador, la contrición de todos los pecados y la humillación. El espíritu
dolorido del penitente es holocausto agradable para el Señor".
Reflexión para hoy. Un conocido teólogo escribió que "Los
santos, muchas veces, al rezar tartamudeaban. Este tartamudeo es más agradable a Dios que las frases retóricas, por más bellas
y brillantes que puedan ser". Muchas veces nos cuesta pedir disculpas a nuestros amigos, compañeros... por un mal acto que
hemos cometido. Pedir perdón por una mala acción es la forma más poderosa de demostrar nuestra humildad y honestidad. Sería
interesante que hoy recordaras a aquellas personas con las cuales mantienes una enemistad por culpa tuya. Reconcíliate con
ellos con palabras fáciles y honestas y si hace falta tartamudea! Hay una frase increíble que te ayudará a pensar: "El perdón
de las flores es tan bonito que llegan incluso a perfumar a aquél que las aplasta con la mano"(Anónimo).
Oración. ¡Oh gloriosísmo San Antonio de Padua! Vos que con
el fervor de vuestra palabra a tantos pecadores convertías, muchos de los cuáles, al terminar los sermones, se arrojaban a
vuestros pies arrepentidos para confesar sus pecados; haced que, arrepentido de todas mis faltas, permanezca alejado de todos
los motivos y ocasiones que fuera motivo de volver a faltar y sea constante imitador de vuestras virtudes para ser merecedor
de la gloria eterna.
A continuación se rezan tres Padrenuestros, Tres Avemarías
y un Gloria. Se da gracias a San Antonio y se pide a Dios que por intercesión del santo nos de los beneficios que queremos
conseguir. Después se dirá la:
Oración Final
¡Oh Glorioso San Antonio de Padua!, acudo a vos en esta Novena
guiado por el ejemplo incomparable de tu vida que llenaste de santidad, para que seas mi Santo protector y dejes caer sobre
mi una mirada de bondad, implorando en favor mío la misericordia divina. Ayudadme a hacer fructificar la gracia de mi Bautismo,
enséñame a que, a ejemplo vuestro, ame y sirva a Dios. Protegedme mientras viva y asistidme a la hora de la muerte, a fin
que tenga la dicha de cantar eternamente con vos las alabanzas de la augusta Trinidad. Vos que obráis tantos milagros y sois
la admiración del mundo, concededme la gracia que os pido en esta Novena si todo es para el bien mío, salvación de mi alma
y mayor gloria vuestra, de Jesucristo y de Dios nuestro Señor.
Responsorio a San Antonio
Si buscas milagros, míralos: muerte y error desterrados, miseria
y maldad huidas, leprosos y enfermos sanos. El mar sosiega su ira, se remiden los encarcelados, miembros y bienes perdidos
recobran mozos y ancianos. El peligro se retira, los pobres van remediados; cuéntenlo los socorridos, díganlo los paduanos.
El mar sosiega su ira, se remiden los encarcelados, miembros y bienes perdidos recobran mozos y ancianos. Gloria al Padre,
Gloria al Hijo. Gloria al Espíritu Santo. Ruega a Cristo por nosotros, Antonio divino y santo, para que dignos así de sus
promesas seamos. Amén.
Nota: si la necesidad de uno lo requiere puede añadir el acto
de contrición:
Acto de Contrición
Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero. Ante vuestra
divina presencia reconozco que he pecado muchas veces y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa haberos ofendido. Ayudado
de vuestra divina gracia, propongo no volver a caer más. Amén.

Esta pagina fue hecha con Amor a Dios ; para a mi, para Uds.
y para todo aquel que Ame a Dios Nuestro Señor.
cualquier consulta que me quieran hacer; la contestare
con todo mi amor.
Gracias,
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