|


La Virgen se aparece a los niños
Antes de hablar, la Señora comunica verdades inefables
por medio de símbolos. Irradia la luz de la resurrección. El brillo de su rostro es tanto que Maximino es incapaz de mirarla
permanentemente y a Melanie le deslumbra su presencia. Su vestidura, como las de Cristo en la montaña el día de la Transfiguración,
de igual forma resplandece de luz. La luz procede del gran Crucifijo que tiene sobre su pecho. Apareciéndose en la Salette,
María Santísima continúa llevando a cabo la misión que recibió al pie de la cruz: tomar el sufrimiento y el dolor por nosotros
para darnos vida en la Fe. "No quise saber entre vosotros sino a Jesucristo, y éste crucificado". (1Cor 2:2).
De su cuello colgaba una cadena con un crucifijo
(signos bíblicos del pecado y de redención. Signo también de penitencia). Sobre la barra del crucifijo colgaban de
un lado el martillo (clava los clavos) y del otro las tenazas (saca los clavos).
De su cabeza una corona (reina) de rosas irradiaba rayos luminosos (gracia),
como una diadema. En sus preciosos ojos habían lágrimas que rodaban sobre sus mejillas (madre que sufre).
Una luz más brillante que el sol pero distinta a éste le rodeaba (Su Hijo).
La Virgen estaba triste por el desamor de sus hijos. Viene
a exhortarles a que se arrepientan y se reconcilien con Dios.
"He arraigado en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad.
Como plantel de rosas en Jericó." ( Eclco 24: 12).
Los niños recibieron
mensajes urgentes para toda la humanidad.
MELANIE
ALGUNOS PUNTOS DEL IMPORTANTE SECRETO FUE DADO POR LA VIRGEN A MELANIE
La Hermosa Señora de la Salette comunicó un secreto que debía revelar
años más tardes. Maximino aseguró que la Virgen dijo algo a Melanie que el no oyó. Este secreto, sin embargo, no está incluido
en la aprobación dada por la Iglesia a la aparición ya que fue divulgado posteriormente. Melanie: Esto que Yo te voy a decir no será siempre secreto; puedes publicarlo en
1858. Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, por su mala vida, por sus
irreverencias y su impiedad al celebrar los santos misterios, por su amor al dinero, a los honores y a los placeres, se han
convertido en cloacas de impureza. Sí, los sacerdotes piden venganza, y la venganza pende de sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes
y personas consagradas a Dios, que por sus infidelidades y mala vida crucifican de nuevo a mi Hijo! Los pecados de las personas
consagradas a Dios claman al cielo y piden venganza, y he aquí que la venganza está a las puertas, pues ya no hay almas generosas
ni persona digna de ofrecer la Víctima sin mancha al Eterno en favor del mundo. Dios va a castigar
de una manera sin precedentes. ¡Ay de los habitantes de la tierra! Dios va a derramar su cólera y nadie podrá sustraerse a
tantos males juntos. Los jefes, los conductores del pueblo de Dios, han descuidado la oración y la penitencia, y el demonio
ha oscurecido sus inteligencias, se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrará con su cola para hacerlos
perecer. Dios permitirá a la antigua serpiente poner divisiones entre los soberanos, en todas las sociedades y en todas las
familias. Se sufrirán penas físicas y morales. Dios abandonará a los hombres a si mismos y enviará castigos que se sucederán
durante más de treinta y cinco años. Los malos
libros abundarán en la tierra y los espíritus de las
tinieblas extenderán por todas partes un relajamiento universal en todo lo relativo al servicio de Dios y obtendrán un poder
extraordinario sobre la naturaleza: habrá iglesias para servir a esos espíritus. Algunas
personas serán transportadas de un lugar a otro por esos espíritus malvados, incluso sacerdotes, por no seguir el buen espíritu
del Evangelio, que es espíritu de humildad, de caridad y de celo por la gloria de Dios.
Habrá por todas partes prodigios
extraordinarios, porque la verdadera fe se ha extinguido y la falsa luz alumbra al mundo. ¡Ay de
los príncipes de la Iglesia que se hayan dedicado únicamente a amontonar riquezas, a poner a salvo su autoridad y a dominar
con orgullo! Dado el olvido
de la santa fe de Dios, cada individuo querrá guiarse
por sí mismo y ser superior a sus semejantes. El
Santo Padre sufrirá mucho. Yo estaré con él hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados
atentarán muchas veces contra su vida, sin poder poner fin a sus días. Los gobernantes civiles tendrán todos un mismo plan, que será abolir y hacer desaparecer
todo principio religioso, para dar lugar al materialismo, al ateísmo, al espiritismo y a toda clase de vicios. En los conventos, las flores de
la Iglesia estarán corrompidas y el demonio se hará como el rey de los corazones. Que los que estén al frente de las comunidades
religiosas vigilen a las personas que han de recibir, porque el demonio usará de toda su malicia para introducir en la órdenes
religiosas a personas entregadas al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda
la tierra. Los justos sufrirán mucho; sus oraciones,
su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el cielo y todo el pueblo de Dios pedirá perdón y misericordia e implorará mi ayuda
e intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de justicia y de su gran misericordia con los justos, mandará a sus ángeles
para que mueran todos sus enemigos. De golpe los perseguidores de la Iglesia de Jesucristo y todos
los hombres dados al pecado perecerán y la tierra quedará como un desierto. Entonces se hará la paz, la reconciliación de
Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado; la caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes
serán el brazo derecho de la Santa Iglesia, que será fuerte, humilde, piadosa, pobre, celosa e imitadora de las virtudes de
Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán grandes progresos
en la fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el temor de Dios. Esta paz entre los
hombres no será larga: 25 años de abundantes cosechas les harán olvidar que los pecados de los hombres son la causa de todos
los males que suceden en la tierra. Yo dirijo una
apremiante llamada a la tierra; llamo a los verdaderos discípulos del Dios que vive y reina en los cielos; llamo a los verdaderos
imitadores de Cristo hecho Hombre, el único y verdadero Salvador de los hombres; llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos,
a los que se me han consagrado a fin de que los conduzca a mi divino Hijo, los que llevo, por decirlo así , en mis brazos,
los que han vivido de mi espíritu; finalmente llamo a los apóstoles de los últimos tiempos, los fieles discípulos de Jesucristo
que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en el desprecio y en el silencio,
en la oración y en la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios, en el sufrimiento y desconocidos del mundo. Ya
es hora que salgan a iluminar la tierra. Id y mostraos como mis hijos queridos, Yo estoy con vosotros y en vosotros con tal
que vuestra fe sea la luz que os ilumine en esos días de infortunio. Que vuestro celo os haga hambrientos de la gloria de
Dios y de la honra de Jesucristo. Pelead, hijos de la luz, vosotros, pequeño número que ahí veis; pues he aquí el tiempo de
los tiempos, el fin de los fines . La Virgen Santísima predijo
acontecimientos que se cumplieron en la fecha indicada, afectando naciones, a la Iglesia y al mundo entero.
La Virgen les enseña que los hombres se han alejado de Dios y corren peligro de perderse.
Mencionó específicamente dos pecados graves: 1-La blasfemia 2- El no tomar
el domingo como día de descanso y asistencia a la Santa Misa.
MAXIMINO
Los pastorcitos Maximino y Melanie, vieron a la Virgen y recibieron
sus mensajes urgentes para toda la humanidad. La Virgen mencionó específicamente
la necesidad de renunciar a dos graves pecados que se habían hecho muy comunes: 1-La blasfemia 2-El no tomar el domingo
como día de descanso y asistencia a la Santa Misa.
Le pidió a los niños que recen, hagan sacrificios y propaguen su mensaje
La Virgen lloraba, con su cabeza entre sus manos, porque los hombres
ignoran la cruz de Jesucristo.
Varias congregaciones se han fundado por inspiración de La Salette, entre estas,
los Misioneros y las Hermanas de Nuestra Señora de La Salette, que están dedicados a propagar el mensaje de reconciliación.
La Salette es una de las apariciones que fueron aprobadas en el siglo
XIX.
Juan Pablo II: "En este lugar, María, la madre siempre
amorosa, mostró su dolor por el mal moral causado por la humanidad. Sus lágrimas nos ayudan a entender la gravedad del pecado
y del rechazo a Dios, mientras que manifiestan al mismo tiempo la apasionante fidelidad que su Hijo mantiene para con cada
persona, aunque su amor redentivo está marcado con las heridas de la traición y abandono de los hombres.
Entonces preguntó a los jovencitos: "¿Hacéis bien vuestras
oraciones, hijos míos?" Respondieron los dos: "¡Oh! no, Señora; no muy bien."
"¡Hay, hijos míos! Hay que hacerlas bien por la noche y por
la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un Padrenuestro y un Avemaría; y cuando tengáis tiempo y podáis, rezad más".
Con su voz maternal y solícita les termina diciendo: "Pues bien,
hijos míos, decid esto a todo mi pueblo". Luego continuó andando hasta el lugar en que habían subido para ver donde estaban
las vacas. Sus pies se deslizan, no tocan más que la punta de la hierba sin doblarla. Una vez en la colina, la hermosa Señora
se detuvo. Melanie y Maximino corren hacia ella apresuradamente para ver a donde se dirige. La Señora se eleva despacio, permanece
unos minutos a unos metros de altura (aprox. 3-5 m.). Mira al cielo, a su derecha (¿hacia Roma?), a su izquierda (¿Francia?),
a los ojos de los niños, y se confunde con el globo de luz que la envuelve. Este sube hasta desaparecer en el firmamento.
Al principio solo algunos creían el testimonio de los niños
sobre las apariciones. Pero los campesinos que habían contratado a los jóvenes estaban sorprendidos que, siendo estos tan
ignorantes, fueran capaces de transmitir y relacionar tan complicado mensaje, tanto en francés, el cual no entendían como
en su dialecto patuá, en el cual describían exactamente lo que decían.

Este vitral de la Basílica de La Salette representa los avisos
de la Virgen sobre el trabajo:
La Virgen dijo: "La gente no observa el Día del Señor, continúan
trabajando sin parar los domingos. Tan solo unas mujeres mayores van a Misa en el verano. Y en el invierno, cuando no tienen
más que hacer, van a la iglesia para burlarse de la religión. El tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar
sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar por alto los mandamientos de Dios son las cosas que hacen
que la mano de mi Hijo sea más pesada".
La Virgen advirtió que no podría detener la justicia divina, a menos
que hicieran penitencia y obedeciera las leyes de Dios. (Recordemos que, si no nos atenemos a la misericordia
de Dios, caeremos en su juicio). En ese caso, la Virgen advirtió, que tendrían mucho que sufrir.
La Virgen les predijo una terrible hambruna y escasez. Cuando
los hombres encontraron las patatas podridas, juraron y blasfemaron contra el nombre de Dios aún más. Les dijo que ese mismo
año la cosecha volvería a echarse a perder y que el maíz y el trigo se volverían polvo al golpearlo, las nueces se estropearían,
las uvas se pudrirían. Después, la Señora comunica a cada vidente un secreto que no debían revelar a nadie, excepto al Santo
Padre en una petición especial que el mismo les haría.
La Señora agregó que si el pueblo se convirtiera,
las piedras y las rocas se convertirían en trigo y las patatas se encontrarían sembradas en la tierra.
La Virgen lloraba, con su cabeza entre sus manos, porque
los hombres ignoran la cruz de su hijo, Jesucristo.
María es la "reconciliadora de los pecadores".
La Santísima Virgen tiene un corazón de compasión para
los pecadores. Pero si la misericordia es despreciada, los hombres experimentarán la desgracia profunda que es el pecado.
La misericordia llama a la conversión al camino recto. Madre de La
Salette, a ti corren tus hijos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. No llores mas, que aquí estamos para escucharte
y obedecerte.
El Santo Padre, Pío IX, aprobó la devoción a Nuestra Señora
de la Salette y pidió a los videntes que le fuera enviado el relato de los secretos por escrito.
Tiempo después dirá el Santo Padre: "Estos son los secretos de la Salette, si el mundo no se arrepiente, perecerá".
Cinco años mas tarde, el obispo de Grenoble proclamó
a las apariciones "dignas de confianza y ciertas". Como signo positivo mencionó la reunión "inmensa y espontánea" de
multitudes en el lugar de las apariciones, como también el hecho del milagro. La Salette es una de las apariciones que
fueron aprobadas en el siglo XIX. Un año después de la aprobación se puso la primera piedra del santuario.
Historia de La Salette
Introducción
Sucedió este gran acontecimiento en una meseta montañosa al sudeste
de Francia, cerca del poblado de La Salette. Un niño llamado Maximino Giraud, de once años y Melanie Mathieu de quince años
estaban cuidando el ganado. Melanie estaba acostumbrada y entrenada a este tipo de trabajo desde que tenía nueve años de edad,
pero todo era nuevo para Maximino. Su padre le había pedido que lo hiciera como un acto generoso para cooperar con el granjero
que tenía a su ayudante enfermo por esos días.
Narración de la Aparición según la vidente Melanie
El día 18 de septiembre, de 1846, víspera de la Aparición de la
Santísima Virgen, estaba yo sola como siempre cuidando el ganado de mi amo, alrededor de las once de la mañana vi a un niño
que se aproximaba hacía mí. Por un momento tuve miedo, pues me parecía que todos deben saber que evitaba todo tipo de compañía.
El niño se acercó y me dijo: "Hey niña, voy a ir contigo, soy de Corps". A estas palabras mi
malicia natural se mostró y le dije: "No quiero a nadie a mi alrededor. Quiero estar sola". Pero el, siguiéndome, dijo: "Mi
amo me envió aquí para que contigo cuidara el ganado. Vengo de Corps". Me separé molesta de el, dándole a entender que no
quería a nadie alrededor mío. Cuando estaba ya a cierta distancia me senté en la hierba. Usualmente de esta forma hablaba
a las florecitas o al Buen Dios. Después de un momento, detrás de mí estaba Maximino
sentado y directamente me dijo: "Déjame estar contigo, me portaré muy bien". Aún en contra de mi voluntad y sintiendo un poco
de lástima por Maximino le permití quedarse. Al oír la campana de la Salette para el Angelus, le indiqué elevar su alma a
Dios. El se quitó el sombrero y se mantuvo en silencio por un momento. Luego comimos y jugamos juntos. Cuando cayó la tarde
bajamos la montaña y prometimos regresar al día siguiente para llevar al ganado nuevamente. Al
día siguiente, sábado,19 de septiembre, de 1846, el día estaba muy caluroso y los dos jovencitos acordaron comer su almuerzo
en un lugar sombreado. Melanie había descubierto que Maximino era muy buen niño, simple y dispuesto a hablar de lo que ella
deseara. Era muy flexible y juguetón, pero si un poco curioso. Llevaron el ganado a una pequeña quebrada y encontrando un
lugar agradable decidieron tomar una siesta. Ambos durmieron profundamente. Melanie fue la primera en despertar. El ganado
no estaba a su vista, entonces rápidamente llamó a Maximino. Juntos fueron en su búsqueda por los alrededores y lo encontraron
pastando plácidamente. Los dos jóvenes volvían en la búsqueda de sus utensilios donde habían
llevado su almuerzo y cerca de la quebrada en donde habían hecho la siesta divisaron un globo luminoso que parecía dividirse.
Melanie pregunta a Maximino si el ve lo que ella esta viendo. ¡Oh Dios mío!, exclamó Melanie dejando caer la vara que llevaba.
Algo fantásticamente inconcebible la inundaba en ese momento y se sintió atraída, con un profundo respeto, llena de amor y
el corazón latiéndole más rápidamente. Vieron a una Señora que estaba sentada en una enorme piedra. Tenía el rostro entre
sus manos y lloraba amargamente. Melanie y Maximino estaban atemorizados, pero la Señora, poniéndose lentamente de pie, cruzando
suavemente sus brazos, les llamó hacía ella y les dijo que no tuvieran miedo. Agregó que tenía grandes e importantes nuevas
que comunicarles. Sus suaves y dulces palabras hicieron que los jóvenes se acercaran apresuradamente. Melanie cuenta que su
corazón deseaba en ese momento adherirse al de la bella Señora.
La Señora era alta y de apariencia majestuosa. Tenía un vestido
blanco con un delantal ceñido a la cintura, no se podría decir que era de color dorado pues estaba hecho de una tela no material,
más brillante que muchos soles. Sobre sus hombros lucía un precioso chal blanco con rosas de diferentes colores en los bordes.
Sus zapatos blancos tenían el mismo tipo de rosas. De su cuello colgaba una cadena con un crucifijo. Sobre la barra del crucifijo
colgaban de un lado el martillo y del otro las tenazas. De su cabeza una corona de rosas irradiaba rayos luminosos, como una
diadema. En sus preciosos ojos habían lágrimas que rodaban sobre sus mejillas. Una luz más brillante que el sol pero distinta
a éste le rodeaba. Le dijo a los jovencitos que la mano de su Hijo era tan fuerte y pesada
que ya no podría sostenerla, a menos que la gente hiciera penitencia y obedeciera las leyes de Dios. Si no, tendrían mucho
que sufrir. "La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. Tan solo unas mujeres mayores
van a Misa en el verano. Y en el invierno cuando no tienen más que hacer van a la iglesia para burlarse de la religión. El
tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar
por alto los mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de mi Hijo sea más pesada".Ella continuó conversando y les predijo una terrible hambruna y escasez. Dijo que la cosecha de patatas se había echado
a perder por esas mismas razones el año anterior. Cuando los hombres encontraron las patatas podridas, juraron y blasfemaron
contra el nombre de Dios aún más. Les dijo que ese mismo año la cosecha volvería a echarse a perder y que el maíz y el trigo
se volverían polvo al golpearlo, las nueces se estropearían, las uvas se pudrirían. Después, la Señora comunica a cada joven
un secreto que no debían revelar a nadie, excepto al Santo Padre, en una petición especial que el mismo les haría. La Señora agregó que si el pueblo se convirtiera, las piedras y las rocas se convertirían en trigo y las
patatas se encontrarían sembradas en la tierra. Entonces preguntó a los jovencitos: "¿Hacéis bien vuestras oraciones, hijos
míos?" Respondieron los dos: ¡Oh! no, Señora; no muy bien.""¡Ay, hijos míos! Hay que hacerlas
bien por la noche y por la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un Padrenuestro y un Avemaría; y cuando tengáis tiempo
y podáis, rezad más."Con su voz maternal y solícita les termina diciendo: "Pues bien, hijos
míos, decid esto a todo mi pueblo". Luego continuó andando hasta el lugar en que habían subido para ver donde estaban
las vacas. Sus pies se deslizan, no tocan más que la punta de la hierba sin doblarla. Una vez en la colina, la hermosa Señora
se detuvo. Melanie y Maximino corren hacia ella apresuradamente para ver a donde se dirige. La Señora se eleva despacio, permanece
unos minutos a unos metros de altura (aprox. 3-5 m.). Mira al cielo, a su derecha (¿hacia Roma?), a su izquierda (¿Francia?),
a los ojos de los niños, y se confunde con el globo de luz que la envuelve. Este sube hasta desaparecer en el firmamento.
Al principio solo algunos creían lo que los jóvenes decían haber visto y oído. Los campesinos
que habían contratado a los jóvenes estaban sorprendidos que, siendo estos tan ignorantes, fueran capaces de transmitir y
relacionar tan complicado mensaje tanto en francés, el cual no entendían bien, como en patuá en el cual describían exactamente
lo que decían. A la mañana siguiente Melanie y Maximino fueron llevados a ver al párroco. Era
un sacerdote de edad avanzada, muy generoso y respetado. Al interrogar a los jóvenes, escuchó todo el relato, ante el cual
quedó muy sorprendido y realmente pensó que ellos decían la verdad. En la Misa del domingo siguiente habló de la visita de
la Señora y su petición. Cuando llegó a oídos del obispo que el párroco había hablado sobre la aparición desde el púlpito,
éste fue reprendido y reemplazado por otro sacerdote. Esto no es sorprendente ya que la Iglesia es muy prudente en no hacer
juicios apresurados sobre apariciones. Melanie y Maximino eran constantemente interrogados
tanto por los curiosos como por los devotos. Ellos simplemente contaban la misma historia, repitiéndola una y otra vez. A
los que estaban interesados en subir la montaña, les señalaban el lugar exacto donde la Señora se había aparecido. En varias
ocasiones fueron amenazados de ser arrestados si no negaban lo que continuaban diciendo. Sin ningún temor y vacilación reportaban
a todos los mensajes que la Señora había dado. Surgió una fuente cerca del
lugar donde la Señora se había aparecido y el agua corría colina abajo. Muchos milagros empezaron a ocurrir. Las terribles
calamidades que fueron anunciadas se empezaron a cumplir. La terrible hambruna de patatas de 1846 se difundió, especialmente
en Irlanda donde muchos murieron. La escasez de trigo y maíz fue tan severa que más de un millón de personas en Europa murieron
de hambre. Una enfermedad afectó las uvas en toda Francia. Probablemente el castigo hubiera sido peor de no haber sido por
los que acataron el mensaje de La Salette. Muchos comenzaron a ir a misa. Las tiendas fueron cerradas los domingos y la gente
cesó de hacer trabajos innecesarios el día del Señor. Las malas palabras y las blasfemias fueron disminuyendo.
Que los que estén al frente de las comunidades religiosas vigilen a las personas
que han de recibir, porque el demonio usará toda su malicia para introducir en las órdenes religiosas a personas entregadas
al pecado, pues los desórdenes y el amor de los placeres carnales se extenderán por toda la Tierra. Francia,
Italia, España e Inglaterra estarán en guerra; la sangre correrá por las calles; el francés luchará contra el francés, el
italiano contra el italiano... habrá una guerra universal que será espantosa. Por algún tiempo Dios no se acordará de Francia
ni de Italia, porque el Evangelio de Cristo no es ya conocido. Los malvados desplegarán toda su malicia. Al primer golpe
de su espada fulminante las montañas y la naturaleza temblarán de espanto, porque los desórdenes y los crímenes de los hombres
traspasan la bóveda de los Cielos. París será quemado, y marsella engullida. Varias grandes ciudades serán sacudidas y engullidas
por terremotos. Se creerá que todo está perdido. No se verán más que homicidios, no se oirá más que ruido de armas y blasfemias.
Los justos sufrirán mucho, sus oraciones, su penitencia y sus lágrimas subirán hasta el Cielo y todo el Pueblo de Dios pedirá
perdón y misericordia e implorarán su ayuda e intercesión. Entonces Jesucristo, por un acto de justicia y de su gran misericordia
con los justos, mandará a sus ángeles que destruyan a todos sus enemigos. Los perseguidores de la Iglesia de Cristo y los
hombres dados al pecado perecerán de golpe, y la Tierra quedará como un desierto.
Entonces será la paz, la reconciliación de Dios con los hombres; Jesucristo será servido, adorado y glorificado. La
caridad florecerá en todas partes. Los nuevos reyes serán el brazo derecho de la Santa Iglesia que será fuerte, humilde, piadosa,
pobre, celosa e imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio será predicado por todas partes y los hombres harán
grandes progresos en la fe, porque habrá unidad entre los obreros de Jesucristo, y los hombres vivirán en el temor de Dios."
... Las profecías de La Salette no parecen haber sido dictadas en orden sucesivo, no son correlativas.
Continúa: "La Tierra será castigada con todo género de plagas.
Habrá guerras, hasta la última que la harán los diez reyes del anticristo, los cuales tendrán todos un mismo plan, y serán
los únicos que gobernarán al mundo. Antes que eso suceda, habrá una especie de falsa paz en el mundo; no se pensará más que
en divertirse; los malvados se entregarán a toda clase de pecados. Pero los hijos de la Santa
Iglesia, los hijos de la fe, mis verdaderos imitadores, creerán en el amor de Dios y en las virtudes que me son más queridas.
Dichosas las almas humildes guiadas por el Espíritu Santo, Yo combatiré con ellas hasta que lleguen a la plenitud de la edad. La naturaleza clama venganza contra los hombres, y tiembla de espanto en
espera de lo que debe suceder en la Tierra encharcada de crímenes. Temblad Tierra, y vosotros que hacéis profesión de servir
a Jesucristo y que interiormente os adoráis a vosotros mismos, ¡temblad!, pues Dios va a entregaros a sus enemigos, porque
los lugares santos están en la corrupción. Muchos conventos no son ya casa de Dios, sino pastizales de Asmodeo. Durante este tiempo nacerá el anticristo. ... Hará prodigios y no se alimentará
sino de impurezas. ... Se cambiarán las estaciones... Los astros perderán sus movimientos regulares. La luna no reflejará
más que una débil luz rojiza. El agua y el fuego causarán en el globo terrestre movimientos convulsivos y horribles terremotos.
... ROMA perderá la Fé y se convertirá en la sede del anticristo.
Los demonios del aire, con el anticristo, harán grandes prodigios en la Tierra y en los aires, y los hombres se pervertirán
más y más. Dios cuidará de sus fieles servidores y de los hombres de buena voluntad. El Evangelio será predicado por todas
partes. Todos los pueblos y todas las naciones conocerán la verdad. Hago
una apremiante llamada a la Tierra, llamo a los verdaderos discípulos del Dios que vive y reina en los Cielos, llamo a los
verdaderos imitadores de Cristo hecho hombre, el único y verdadero salvador de los hombres. Llamo a mis hijos, a mis verdaderos devotos, a los que se me han consagrado a fin
de que los conduzca a mi Divino Hijo, los que llevo, por decirlo así, en mis brazos, los que han vivido de mi espíritu. Finalmente... Llamo a los Apóstoles de los Últimos Tiempos; los fieles discípulos
de Jesucristo que han vivido en el menosprecio del mundo y de sí mismos, en la pobreza y en la humildad, en la oración y en
la mortificación, en la castidad y en la unión con Dios. En el sufrimiento, y desconocidos del mundo. Ya es hora que salgan
y vengan a iluminar la Tierra: Id y mostraos como mis hijos queridos, yo estoy con vosotros y en vosotros, con tal que
vuestra fe sea la luz que os ilumine en esos días de infortunio. ... Luchad
hijos de la luz, vosotros pequeño número... pues ya está aquí el tiempo de los tiempos, el fin de los fines. La Iglesia se
oscurecerá, el mundo quedará consternado. Pero he ahí ENOC y ELÍAS, llenos del espíritu de Dios; predicarán con la fuerza
de Dios, y los hombres de buena voluntad creerán en Dios, y muchas almas serán consoladas. Harán grandes prodigios por la
virtud del Espíritu Santo, y condenarán los errores diabólicos del anticristo. ¡Ay de los habitantes de la Tierra...!
Habrá guerras sangrientas y hambres, pestes y enfermedades contagiosas; habrá lluvias de un granizo espantoso... ...
Tempestades que destruirán ciudades, terremotos que engullirán países; se oirán voces en el aire; los hombres se golpearán
la cabeza contra los muros, llamarán a la muerte. ... La sangre correrá por todas partes.
¿Quién podrá resistir si Dios no disminuye el tiempo de la prueba? Por la sangre,
las lágrimas y oraciones de los justos, Dios se dejará aplacar. Enoc y Elías serán muertos. Roma pagana desaparecerá; caerá
fuego del cielo y consumirá tres ciudades; el universo entero estará preso del terror, y muchos se dejarán seducir por no
haber adorado al verdadero Cristo, que vivía entre ellos. Ha llegado el tiempo. El sol se oscurece, solo
la fé vivirá. Aquí está el tiempo. El abismo se abre. He aquí el rey de los reyes de las tinieblas. Aquí está la bestia con
sus súbditos, llamándose el salvador del mundo. Se elevará con orgullo por los aires para subir hasta el Cielo; será sofocado
por el soplo de San Miguel Arcángel. Caerá. Y la Tierra, que llevará TRES DÍAS en continuas evoluciones, abrirá
su seno lleno de fuego. Será hundido para siempre, (el anticristo), con todos los suyos, en los abismos eternos del
infierno. Entonces el agua y el fuego purificarán y consumirán todas las obras del orgullo de los hombres y todo será renovado.
Dios será servido y glorificado."
LOS HECHOS DE LA SALETTE
Los hechos referidos en el secreto de La Salette no podemos entenderlos
en forma cronológica. A veces se repite lo que se dijo anteriormente, "estilo cíclico",
- característica Apocalipsis de San Juan -; se
habla del triunfo definitivo de la Iglesia, después del Juicio de las Naciones o purificación a la humanidad, en el que todo
será renovado, y habrá entonces un solo rebaño y un solo pastor. Y
del nacimiento y de la actuación del anticristo. Referirse al anticristo es llegar al máximo grado de apostasía universal. Hace referencia también a los dos testigos, que
condenarán los errores del anticristo y exhortarán al mundo a hacer penitencia. Y al final serán vencidos y muertos.
(Apoc. XI.)
ALGUNAS
PROFECIAS YA SE HAN CUMPLIDO
A.- Que el Papa no saliera de Roma después de 1859, año a partir del cual, vencida Austria,
querían que el Papa abandonase Roma para conseguir la unidad italiana.
B.- La profecía de Napoleón
también se cumplió al pie de la letra: cayó "sobre la propia espada de la cual quería servirse para obligar a los pueblos
a ensalzarlo"; esa fué Prusia, de ella se sirvió para debilitar a Austria, la potencia católica. etc.
EL PUNTO CENTRAL DEL MENSAJE
1.- "Vendrán una serie
de castigos y catástrofes..." Por causa (o producto), de
los pecados de los hombres. 2.- "Muchos sacerdotes se apartarán de la sana doctrina..."
Esto es una triste realidad hoy en día, de la que nosotros tenemos mucha
culpa por no haber rezado suficientemente por ellos. Y ahora satanás ha cegado las inteligencias de muchas almas consagradas.
3.- "Muchas casas religiosas se apartarán de la Verdadera fe..."
Vivimos en un desconcierto doctrinal sin precedentes.
Nuestra Señora hace referencia al anticristo, y
que Roma perderá la Fé, y se convertirá en su sede. (No es contrario a lo revelado en las Sagradas Escrituras.) Dios
permitirá a Satanás tentar a los hombres y al mundo y éste llegará al caos, al desorden y la desesperación.
Y por un acto de su justicia y su misericordia mandará purificar y renovar al mundo, y a su Iglesia, y la vida en la Tierra
continuará con aquellos hombres justos y orantes que supieron estar vigilantes a los mensajes marianos y al espíritu cristiano,
y vendrá entonces, -como está profetizado-, el reinado de los Sagrados Corazones de Jesús y de María.
La Santísima Virgen clarifica en La Salette los Ultimos Tiempos, y hace una llamada a los "Apóstoles de los
Últimos Tiempos", los verdaderos imitadores de su Hijo, que ayudarán al triunfo definitivo de Jesucristo, con Paz y reconciliación
de Dios con los hombres, cuando la Santa Iglesia será piadosa, fuerte, humilde e imitadora de las virtudes de Jesucristo.
Según
la tesis de que estamos en los Ultimos Tiempos, el "Final de los Tiempos", (no el fin del mundo), y que una purificación
dará lugar a la conversión de los judíos y del mundo, lo fundamental del Secreto de La Salette, referido a la época actual,
es "LA GRAN APOSTASIA", ya denunciada por Pablo VI: "el humo del infierno se ha infiltrado en la Iglesia". Con una especial responsabilidad del clero. Una crisis espantosa de la Iglesia, una persecución
religiosa, y castigos apocalípticos anunciados en Fátima: "Varias naciones serán aniquiladas."
|
"... 9
Cuando oyéreis hablar de guerras y revueltas no
os aterréis, porque es preciso que sucedan estas cosas primero. 10 ... se levatará nación contra nación y reino contra reino;
11 habrá grandes terremotos, y en
diversos lugares hambres, pestes, espantos y grandes señales del Cielo.
... 20Cuando viéreis a Jerusalén cercada por los ejércitos, entended que se aproxima
su desolación. ... 24...
y Jerusalén será hollada por los gentiles, hasta que se cumplan los tiempos de las naciones. 25 Habrá señales en el sol, en la
luna, y en las estrellas, y sobre la tierra perturbación de las naciones,
aterradas por los bramidos del mar, y la agitación de las olas, 26 exhalando los hombres sus almas por el
terror, y el ansia de lo que viene sobre la tierra, pues los poderes celestes se conmoverán. 27 Entonces verán al Hijo del hombre venir en una
nube con gran poder y majestad. 28 Cuando estas cosas empiecen a suceder, levantad vuestras
cabezas, alegraos, porque se acerca vuestra redención." - San Lucas 21,
9-28. |
|
«Bienaventurados
seréis cuando os insulten y persigan, y con mentira digan contra vosotros todo género de mal, por mi causa. Alegraos y regocijaos,
porque grande será vuestra recompensa en los Cielos; pues así persiguieron a los profetas
que hubo antes de vosotros.» San Mateo
5, 11-12.   |
|