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Hoy
Domingo de Pasión, llamado también Domingo de Ramos, recordamos la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén; que además, da
comienzo a la Semana Santa.
La
tradición de la iglesia colocó esta conmemoración a mitad del siglo VII en el 5° Domingo de Cuaresma y en los leccionarios
más antiguos, se recordaba la resurrección de Lázaro como anticipo a la resurrección de Cristo.
La
liturgia del Domingo de Ramos es muy sencilla se puede celebrar de acuerdo a costumbres culturales y también al sitio donde
se celebra. La insistencia recae sobre la entrada mesiánica de Cristo en Jerusalén y la bendición de los Ramos, este último
es un acto completamente accesorio.
Hasta
hace algunos unos años, en la tradición romana, se cubrían las imágenes con un paño oscuro; uso muy discutido y de origen
oscuro.
Entonces;
¿cuál es el acontecimiento más importante de la Semana Santa? ¿Cuál es su
mensaje central? El acontecimiento central de Semana Santa es la CRUZ que culmina con la RESURRECCIÓN.

ALGUNOS
SIGNIFICADOS ACERCA DE LA CRUZ
El
pensamiento cristiano tiene un abanico de enfoques acerca del significado de la Cruz. Puede expresar que la Cruz, significa
vivir golpeándose el pecho y recordando cuan malos y pecadores somos, sin tener el mínimo deseo de un cambio real, el de experimentar
una verdadera conversión; que permita, a la persona en esta búsqueda, encontrar gozo, paz, alegría y sobre todo un significado
nuevo y maravilloso para su vida... ser Amigo de Jesús y formar parte del pueblo de Dios al mismo tiempo.
Otro
significado es; la Cruz como tarea de beneficencia-asistencial la cual se distingue por una filantropía sin compasión, no-liberadora.
Un pastor me contó que él vivió momentos límites, con un sin fin de apremios y lo que más le sorprendió de esta situación,
es que la ayuda solidaria y comprometida la recibió de persona que se denominamos “no creyentes” Es decir
que; contrario a esta realidad, nuestra compasión debe rescatar la pasión radical del Amigo y Compañero Jesús de una manera
que debemos preocupamos seriamente por la manera en que viven nuestros (as) amigas(o), que en infinidades de casos muchos
de ellas y ellos no tienen lo mínimo indispensable para vivir o lo que es peor sobrevivir.
También
se piensa que la Cruz es adaptación o determinismo, caracterizada por la aclimatación a las circunstancias existentes, o sea,
un conformismo pasivo, determinante, hasta el colmo del ridículo. Se suele escuchar: “si ha sucedido tal o cual situación,
por terrible que sea es porque Dios así lo quiso...”
Desde
mi perspectiva, creo que la Cruz es el acontecimiento más importante en la historia salvífica, previo a la Resurrección, por
que el mensaje de la Cruz, es positivamente político, religioso o espiritual.

LA
CRUZ COMO UN ACONTECIMIENTO POLÍTICO
Más allá del polémico film de Mel
Gibson, a Jesús lo mataron por estar en contra del poder político y religiosos de su tiempo. Los Evangelios Sinópticos dejan
bien en claro esta posición. En dos oportunidades Jesús hecha a los mercaderes de Templo porque lo habían transformado “en
una cueva de ladrones” (San Mateo 2: 13; San Marcos 11: 17; San Lucas 19: 46) o bien, contestando una
pregunta tramposa tal como: “¿a quién se deberían pagar los impuestos, al Cesar o a Dios? Lo cual Jesús respondió
hábil e inteligentemente: “Den la Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios” (San Mateo 22:
21; San Marcos 12: 17; San Lucas 20: 25.)
Esos
pasajes presentan la Cruz, no como un fenómeno social, cultural, meramente religioso o como un estado emocional que invita
a la piedad exacerbada. La Cruz no debe de ser una experiencia de contemplación sino más bien de transformación. Es aquí donde
estamos llamadas(os) “no a explicar el mundo sino más bien a cambiarlo”. Que no se nos olvide que la vida,
muerte y resurrección de Jesús fue y sigue siendo una experiencia de vivencia conspiradora, subversiva y en rebeldía contra
personas, instituciones y estructuras de opresión y exclusión.
Esta acción liberadora de la
Cruz se produce cuando nosotras(os) nos comprometemos con dicha acción. La historia más reciente da testimonio de la lucha
pacífica del Mahatma Gandi, del Dr. Martin Luher King o de la necesidad imperiosa de respeto y dignidad que produjo la Rebelión
del Stonewall; tal como cantaba Bob Dylan: “La respuesta es mi amigo, que está soplando en el viento la respuesta. Sí,
está soplando en el viento.” Por eso es tan importante concurrir a la Marcha del Orgullo GLTTB o participar de cualquier
compromiso que dignifique y defienda la vida de toda la creación.
Porque,
como personas glttb cristianas, nuestra preocupación debe de ser el motivo principal para cambiar toda experiencia de opresión
y exclusión en una de liberación y participación. Teniendo en claro que todo tipo de marginación, representada por un mecanismo
de control social de las personas más desfavorecidas es pecado. Esto, partiendo del postulado que la pasión liberadora de
nuestro Amigo y Dios Jesucristo trae liberación en todas sus dimensiones: social, económica, política, género, sexual, racial,
espiritual.
LA CRUZ ES UN ACONTECIMIENTO RELIGIOSO Y ESPIRITUAL
Jesús fue crucificado porque se llamó
a sí mismo “Hijo de Dios” (ver el Evangelio de San Juan)
Y nosotras(o) por fe creemos esta Palabra.
Debemos
tener bien en cuenta que, si predicamos una salvación que solo produce una liberación política aquí en la tierra, entonces
hemos creado una idolatría de la Cruz.
Este
acontecimiento religioso y espiritual de la Cruz no solo nos libera de un sistema de opresión, cualesquiera sea, sino también,
nos sana de las heridas que esa misma opresión nos ha ocasionado.
Nos
ofrece un gran cambio para nuestra existencia, la cual llamamos conversión; o sea, un giro de 180°, en el que podemos
tener la gran oportunidad de ser felices, plenos, de amar y ser amados y sobre todo ser los protagonistas de nuestra propia
historia.
La gracia Divina, por medio de la Cruz, ha llegado para conquistar los corazones de las
personas glttb, donde no hay condena, donde todo está bien, no existe ningún motivo, sentimiento de culpa o vergüenza.
La Cruz nos asegura que ya nos estamos solas(os) porque Cristo nos ha reconciliado con
nosotros mismos y con Dios, esto significa que somos amigas(os) de Dios y que pertenecemos a una comunidad propia de las /
los amigas(os) de Jesús. Donde crecemos en nuestra vivencia de fe, nos desarrollamos, compartimos y participamos; según el
ideal de nuestro Maestro.
Hoy celebramos la entrada de Jesús en Jerusalén, hagamos posible su entrada
en nuestra propia vida, comprometámonos con la Palabra que libera y demos testimonio a nuestra gente de este amor tan grande,
demostrado en la Cruz, que nos sana con el solo hecho de creer.
Fuente: http://www.geocities.com/cecrisglttb/nota20040404mensajeramos.htm
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